Peligro en Alberdi y Lavalle(I)

Como alumnos de la Escuela de Comercio N°2, Profesor Emilio Barbieri, sufrimos tener que hacer el cruce peatonal que lo regule o por la carencia de semáforos; esto motiva nuestra decisión de plantearlo. En la esquina que conforman las calles Alberdi y Lavalle, en cuya zona están ubicadas la Escuela de Comercio, el Colegio Hermanas Esclavas y el Hospital Padilla. El problema que presentan los usuarios de dichas instituciones es el paso transitorio de los peatones, tanto como los pacientes y médicos del hospital y del alumnado de dichos establecimientos, por motivos de falta de un semáforo o de un agente de tránsito. ¿La solución? Exigimos a la Dirección de Tránsito Municipal la colocación de dicho semáforo con la mayor urgencia. Mientras tanto, podría destinar personal de su repartición para organizar el cruce seguro de los peatones y, con ello, evitar la ocurrencia de siniestros viales latentes. Cabe destacar que por calle Lavalle se encuentran la las paradas de los colectivos de las líneas 103, 3, 12, etcétera, lo que provoca mayor dificultad en el tránsito de los peatones de calle Alberdi hacia Plaza Belgrano y viceversa.

Abril Ledesma

Estudiante de la Escuela de Comercio N° 2
Barrio San Cayetano
San Miguel de Tucumán

Peligro en Alberdi y Lavalle (II)

A través de este medio quiero expresar la necesidad de destinar personal de tránsito o colocar semáforos en la intersección de las calles Alberdi y Lavalle, quienes cumplirían dos funciones: seguridad y ordenamiento en el tránsito. El tráfico en esta esquina cada vez es más intenso y caótico; en cualquier momento habrá que lamentar la pérdida de vidas por falta de prevención. ¿Por qué hay que esperar que ocurran los siniestros viales para recién actuar? ¿Acaso las vidas humanas se recuperan con sólo lamentarnos? Este es un problema de larga data e irónicamente fácil de resolver, si es que hay voluntad por parte del gobierno municipal: colocar semáforos o destinar personal idóneo para ordenar el tránsito en esa agitada esquina de la ciudad. La circulación de peatones, motociclistas, vehículos y ciclistas es constante, y en todas las esquinas los conductores deben obrar con prudencia y reducir la velocidad. La realidad muestra todo lo contrario y esto no sólo afecta a los conductores, sino también a los peatones, ya que algunos vehículos de pequeño porte, motos y bicicletas, en este caso, suelen subirse a las veredas, sin importar si hay personas caminando, y avanzar raudamente por ellas. Yo soy una de las múltiples personas que sufren tener que hacer el paso peatonal de esa esquina. Hace seis años que transito hacia la escuela y observo cómo los pacientes del Hospital Padilla hacen un alto de varios minutos o van golpeando los autos que están en pleno embotellamiento, para que no se muevan mientras ellos cruzan. Espero que este problema se resuelva lo antes posible.

Camila Flores

Estudiante de la Escuela de Comercio N° 2
Pasaje O’Higgings 1.750
San Miguel de Tucumán

River y un gesto de grandeza

Soy un hombre de 60 años que creció escuchando los partidos de River Plate desde que tengo memoria de mi existencia. Lo hacía en una radio de madera que tenía mi padre al lado de su cama, que captaba ondas cortas y largas. Crecí sufriendo los 18 años de espera para salir campeón en 1975, y con la idea de que cuando yo vaya a ver a River en el Monumental, River saldría campeón, cosa que ocurrió. Fui con mi hermano a ver River-Estudiantes en la primera fecha de aquel torneo. Dos años más tarde, me tocó el servicio militar en la ESMA (Escuela Superior de Mecánica de la Armada) y pude ver a mi equipo favorito cuantas veces quise. Pero hoy, con los hechos acontecidos antes del partido con Boca Juniors (del sábado pasado), hechos de público conocimiento, estoy dispuesto a renunciar a seguir a River si no tiene un gesto de grandeza. Este gesto sería el de renunciar al segundo encuentro y, en consecuencia, al trofeo tan ansiado de la Copa Libertadores. ¿Qué es lo que me motiva a expresar esto? La vergüenza de ver al equipo de mis amores presa de delincuentes. ¿Acaso no sabían los dirigentes “millonarios” lo de la reventa de entradas? ¿Cómo puede ser que dos barrabravas tengan en su poder tanto dinero y 300 entradas como les fueron encontradas en los allanamientos? ¿Cómo llegaron las entradas a manos de esa gentuza? ¿Acaso los dirigentes no sabían nada de esto? River, te amo tanto como te desconozco. No eres la institución que amé desde que abrí mis ojos a la vida. Y, usted, señor D’Onofrio, y los demás integrantes de la comisión directiva, ¿se dan cuenta de la imagen que están transmitiendo? Los veo como a un simple ladronzuelo que robó un celular y, antes de ser detenido, arrojó el aparato por arriba de la pared de un vecino cercano al lugar del delito. Te desconozco, River de mis amores, y al desconocerte siento que pierdo mi identidad. Dicho gesto de grandeza puede ser el inicio de un nuevo amanecer para el fútbol argentino, desterrando la violencia.

Daniel E. Chávez

chavezdaniel04@gmail.com

Un regalo de Dios

Vivíamos en Monteros, ciudad pequeña y magnífica, rodeada de ríos y enmarcada por el Aconquija, cuyos “Ñuñorco Grande” y “Ñuñorco Chico” son una fiesta para los ojos y un revolotear de sueños para la mente. Será por eso que en Monteros hay tantos poetas y escritores. Mi padre, un poeta de la vida, nunca escribió nada pero nos transmitió la poesía de la vida, y tenía la calidad humana de esos seres que nos dan todo lo bueno y noble y jamás una actitud colérica o negativa. Yo era chango y andaba todo el día con aquella honda, que cuando no la tenía colgada del cuelo algún daño hacía, especialmente entre las “sachas” y “urpilitas” que abundaban en los sunchales del río Romano. MI padre siempre nos decía: “No se deben matar los pájaros, son un regalo de Alá”, pero nosotros siempre con la honda y acechando a las aves. Hasta que un día no “hondié” más. Nuestra familia, madre, padre y los cuatro hijos, vivíamos en una habitación y galería alquilados que eran parte de un antiguo caserón. Mi padre se levantaba muy temprano, encendía el carbón en un brasero, ponía la pava e iba a lavarse en el (pozo) surgente, cuyas aguas cristalinas caían voluptuosamente por su torso, mientras alababa a Alá por la bendición del nuevo día. Corrían los últimos días del invierno y, muy temprano, mi padre me despertó con su dulzura habitual y logró que me levantara entre rezongos. “Hijo -me dijo- siéntese a mi lado, mire ese árbol, el eucaliptus de allá, el del fondo, el más alto de todos, allá... en la punta.... ¿ve ese zorzal que nos está mirando? La silueta del ave contrastó nítida contra el cielo azul de la mañana que nacía, y su canto, diáfano y dulce, estremeció mi alma de niño pobre, abierta a todas las grandezas de la vida. “¿Escucha su canto? Todas las mañanas viene, se asienta en lo más alto del eucaliptus y canta para mí, por eso le pido... no se deben matar los pájaros, son un regalo de Dios”. Nadie podría volver a “hondiar” un ave después de la bondad de esa bendita mañana de la vida.

Amado Apud

Lídoro Quinteros 67
San Miguel de Tucumán

Aguas servidas

Y un día nos abandonaron. Esto sucede en avenida América al 900. Hace seis meses nos despertamos con la novedad de que pasaba por el frente de nuestras casas agua cloacal, que viene de un recorrido de no menos de 20 cuadras. ¿Por qué llega hasta aquí?, nos preguntamos. ¿Por que en todo ese recorrido no hay bocatormentas funcionando? (todas taponeadas de basura). El agua servida ya se llevó parte de nuestras veredas. Hasta el barrendero público dejó de hacer su recorrido habitual, porque el agua no le permite hacer su trabajo normal. Así que ya se imaginan cuánta y qué variedad de basura se ha acumulado en la zona. Por favor solicitamos una solución inmediata de las autoridades responsables.

Juan Carlos Benzaquín, Marta Antonia Lorenzetti, Pablo Roberto Albornoz y Ofelia Rosa Guerrero

Vecinos de avenida América al 900
San Miguel de Tucumán