Tenemos lo que merecemos
El Editorial de LA GACETA del 16/6 “Falta de visión para terminar la ruta Hualinchay-Los Valles” cuestiona los factores por los cuales el citado Camino de Integración Regional continúa truncado, y lo atribuye a una falta de visión estratégica de la clase dirigente, así como se replantea la necesidad de la aparición de otros dirigentes, como aquellos que soñaron en otro tiempo con un Tucumán grande y próspero. El camino desde Hualinchay a los Valles no se termina, ni se mantiene, por el solo hecho de que el poder político y económico de la provincia está centralizado en Tafí del Valle como portal a los Valles Calchaquíes y carece de grandeza, teme dejar de ser lo que es por la apertura de otro camino, saben del éxito que el mismo traería y no tienen montados sus negocios todavía. Con lo que gastan en mantenimiento del camino a Tafí ya hubieran pavimentado el de Hualinchay. Lo peor de todo es que se quedaron con los fondos que la Nación envió para la conclusión del camino en 2006, y sólo salieron a querer desarrollar la traza de bajada a Colalao del Valle, únicamente cuando se cortó el camino a Tafí del Valle durante más de un mes. Para terminar, durante el gobierno de Celestino Gelsi se concretaron las obras más trascendentales de nuestro provincia: la Maternidad, el Hospital de Niños, el Centro de Salud y se terminó el Dique el Cadillal. ¿Cómo lo hizo sin apoyo del Gobierno nacional? Legitimó el juego y le quitó por decreto la dieta a legisladores. En sólo cuatro años, ¿nosotros qué podemos esperar de nuestra clase dirigente?
Magdalena Franco Paz
Evadidos de la realidad
Sin excepción, todos estamos sometidos al vértigo de los tiempos de euforia, donde las razones pasan a planos superfluos o secundarios. Es común en la calidad de nuestros políticos degradados y sin perfiles definidos, en cuanto a sus ideologías socioeconómicas y políticas; las actitudes obsesivas por “querer llegar”, sin importar adónde o con qué se van a encontrar. Tampoco sin un mínimo análisis sobre cuál es la verdadera situación de nuestro país (integralmente), sin definir plataformas o estrategias, para que en caso de llegar, puedan saber hasta dónde la Argentina está comprometida por deudas internas y externas, a cuánto asciende todo lo que debemos, anual y totalmente, a cuánto asciende el dinero que recibe el Gobierno desde los distintos rubros y cuál es el déficit anual de nuestra Argentina. Insisto en decir que, en particular, el actual Gobierno no es temible por todo lo que dice, sino por todo lo que calla. No sería mejor que el Gobierno, que se jacta de probo y transparente, antes de las próximas elecciones informe a los argentinos -que somos los verdaderos deudores de todo lo que económicamente se ha hecho mal-, en forma minuciosa y pormenorizada “todo” lo que se refiera a la socio economía de nuestro país. Señor Macri: ¿cuándo va a ser el feliz día que le hable al pueblo con transparencia y sinceridad? Debo decirle que, hasta aquí, siempre nos mintió y que no es la forma de hacer Patria o encontrar el verdadero rumbo que necesita la Argentina, para salir de esta muy grave situación, a la que usted mismo, con su neoliberalismo oscuro, nos condenó. El señor Pichetto hace 18 años que se maneja en las Cámaras; no pretenda de él nada que se refiera a economía. Hombres capaces y avezados en economía, es lo que necesita nuestro país. Sin contemplar esta primaria urgencia, todo se vuelve imposible.
Héctor Leonardo Bravo
¿Hacia adónde nos llevan?
En la medida que caen las hojas del almanaque indicando que los tiempos se acortan, los políticos que intentan conducir al país por cuatro años, a partir del 10 de diciembre de 2019, están echando mano a toda clase de artilugios en la búsqueda de inducir el voto de una ciudadanía desconcertada por los desaciertos de los gobiernos de turno y peleando por mantenerse a flote. Mantiene la esperanza de que asome alguien que realmente preste atención a las penurias del pueblo, y que tenga propuestas claras para sacarnos de semejante desastre en el que una gran mayoría de los argentinos estamos inmersos. El actual presidente de la Nación, responsable directo de la crisis, demuestra en cada paso su debilidad política, buscando desesperadamente un ancla que le permita mantenerse a flote en semejante crisis, que cubrió de lodo al 80% de los argentinos. Entre otros tantos intentos, trató de mejorar el plan Procrear para la adquisición de viviendas (LA GACETA, 18/07/16), pero la inflación descontrolada tiró por tierra las fantasías del Jefe de Estado, colocando a los inscriptos en situación de riesgo por no poder abonar las cuotas del plan. Desde el punto de vista de una posible reactivación de un sector de la economía, como lo es el de la construcción, el plan no sirvió para nada por cuanto estaba dirigido a la compra y no a la construcción de viviendas, anulando toda posibilidad de crecimiento laboral y comercial. Como ya es una constante en el gobierno de Macri, fueron los bancos los únicos beneficiarios del intento. A los adjudicatarios de los planes los bancos los incorporaron como tomadores de un plazo fijo, ofreciéndoles una tasa infinitamente inferior a la tasa que a las entidades financieras les abona el Banco Central. Esto indica que con los fondos de los adquirentes de las viviendas, los bancos apostaron a las Leliq, consiguiendo ganancias extraordinarias, por la fenomenal diferencia en las tasas de interés. Ante los continuos fracasos, el Presidente intentó una movida política en busca de atraer a los votantes, y recurrió a la estructura partidaria que constantemente criticaba, cuando la hacía responsable del fracaso de los argentinos. Pero no tuvo en cuenta que esta decisión ponía de manifiesto claramente su debilidad política, es como el náufrago que se aferra al causante del hundimiento. Para transformar el error en un acierto, los medios afines al Presidente lanzaron ridiculeces, como decir que la elección del vice mejoró la opinión de los mercados, (los mercados no votan), hizo bajar el riesgo país, etcétera. No tuvieron en cuenta que estos son factores que se mueven en función de los fondos que apuestan en las timbas en las que participan, sin tener en cuenta nada más que los rendimientos financieros. Personalmente, creo que un conductor con semejante cantidad de desaciertos, sumados a los errores políticos que comete, no es justamente el indicado para llevar a buen puerto a los argentinos. Para finalizar, digo que con parafrasear, “este es el camino”, “estamos listos para empezar a crecer”, no se puede tapar semejante desastre.
José Emilio Gómez
Martín Miguel de Güemes
¡Oíd, mortales!, el grito sagrado: ¡libertad!, ¡libertad!, ¡libertad! Eso expresa nuestro Himno Nacional y en tiempo de elecciones, sobre este tema de la libertad, considero que resulta indispensable reflexionar. ¿Valió la pena la autonomía alcanzada, tanta sangre derramada por nuestros gauchos y próceres que defendieron la Patria? Si en la actualidad hay compatriotas que son esclavos y caminan arrodillados recogiendo las migajas que los políticos de turno con desprecio les alcanzan. Venden su dignidad, su libertad de elección por miedo o conveniencia, por un soborno que alimenta su presente, pero es el cáncer que condena el futuro de las generaciones que están y de las que vienen. Quedaron lejos aquellos tiempos donde el hombre se medía por su palabra, valentía, integridad y valores. Y en ese sentido, con admiración y respeto, quiero recordar a un héroe de nuestra historia, el general Martín Miguel de Güemes, que cumplió una destacada actuación en la lucha por nuestra independencia y que estuvimos conmemorando ayer. Modelo de valentía, amor a la Patria y honestidad. Un ejemplo de ello es la respuesta que dio a un intento de soborno del jefe realista de la Vanguardia del Ejército de Lima, Pedro Olañeta, quien le escribió una carta ofreciéndole dinero en cantidad suficiente como “para labrar su felicidad futura”, a cambio de que él los dejará invadir Salta y Jujuy. Güemes le contestó: “Al leer su carta del 19 del corriente, formé la idea de no contestarla para que mi silencio acreditara mi justa indignación. Pero como me animan sentimientos honrados, diré a usted que desde ahora y para siempre renuncio y detesto ese decantado bien que desea proporcionarme. No quiero favores con perjuicio para mi país: éste ha de ser libre a pesar del mundo entero. Yo no tengo más que gauchos honrados y valientes. No son asesinos, sino de los tiranos que quieren esclavizarlos. Con estos únicamente espero a usted, a su ejército, y a cuantos mande de España”. Martín Miguel de Güemes no aceptaba el soborno como forma de vida, no concebía la idea de vender sus principios y menos que nada traicionar a la Patria. Creo que son tiempos en los que resulta apremiante revalorizar a través de la educación, ejemplos como los de Martín Miguel de Güemes y de tantos otros que dejaron su vida por la Nación. Imitemos lo bueno, para ser dignos de la libertad heredada y para que nuestra amada Argentina pueda ser la Patria grande con la que soñaban estos próceres.
Juan Pablo Segura