El apagón

El colapso del Sistema Eléctrico Nacional es un acontecimiento inaudito que será analizado extensivamente a nivel internacional, en busca de causas y procedimientos que podrían haberlo evitado. No obstante los sistemas de control y automatismos actuales, los sistemas eléctricos no están exentos de alteraciones imprevistas y poco probables. El equilibrio entre producción y demanda de energía eléctrica, es un estado normal de funcionamiento del sistema, que en general no presenta alteraciones notables para el usuario. Sin embargo, las fallas imprevistas son infinitas y afectan ese equilibrio de diferente manera. Entre las fallas se cuenta, además, el error humano y la falla en el funcionamiento de los dispositivos que protegen el sistema. La escasa probabilidad de un colapso de la magnitud del ocurrido (el domingo de esta semana), impone un análisis profundo por su magnitud y extensión. Casi imposible de imaginar en los sistemas eléctricos actuales. Los elementos de control y automatismos están diseñados para soportar la mayoría de las perturbaciones previsibles. De ahí lo inusual del comportamiento del sistema. Es evidente una falla grave que inicia una secuencia de eventos, que en pocos segundos provoca la pérdida de la estabilidad del sistema, descontados los generadores de un extremo al otro. Aunque las fallas son inevitables, la propagación de sus consecuencias pueden limitarse, aislando en forma automática el área de inicio de la perturbación. Así se definieron islas autosuficientes (generación-demanda) coincidentes con las regiones geográficas, interconectadas con las líneas de alta tensión. La magnitud del colapso evidencia la falta de actuación de este esquema de islas, que depende, básicamente, de los automatismos del sistema de transmisión de Transener. Además, las condiciones previas de operación, contribuyeron a agravar los efectos de la falla inicial, debido a la concentración de generación en el sistema, al aprovechar los excedentes hídricos de la central Yacyretá, que hicieron más vulnerable al sistema. La desconexión y parada de los grupos generadores en el Noroeste podría explicarse por una variación de frecuencia superior al 4% respecto de la nominal. La maniobras de recuperación hicieron evidente la falta de preparación de equipos y personal de operación de las centrales. En particular, las encargadas de iniciar la generación (arranque en negro) para el abastecimiento del resto, que requieren energía eléctrica externa. Es inaceptable una demora de más de 10 horas para la recuperación del sistema regional, que finalmente se completó con el sistema nacional. La evidencia preliminar permite intuir una mirada de errores y fallas, donde el error humano es evidente, antes y después de la falla, que resultó lo menos grave del colapso.

Roberto Cuello

lrcuello@gmail.com

Día de la Bandera

En la biografía del general Manuel Belgrano se cita que nació en la ciudad de Buenos Aires, lugar donde también falleció y se encuentran sepultados sus restos. Se cita que la lápida de mármol que indica su sepultura es el resto de un mueble que se encontró en su casa, ello en razón de haber muerto en la absoluta pobreza. No obtuvo, a pesar de su inmensa gloria patriótica, ni del paso del tiempo, el reconocimiento póstumo que se merece. De hecho, no cuenta con los honores de la Patria que sí se han dispensado al Padre de la Patria, el general José de San Martín, cuyos restos descansan en la Catedral de la Ciudad de Buenos Aires, con un mausoleo digno de su historia, con custodia del Regimiento de Granaderos a Caballo. Por ello, propongo que se solicite a la Ciudad de Buenos Aires la entrega de los restos del general Manuel Belgrano para que sean trasladados a nuestra provincia, que conoció de su honor y gloria, donde seguramente serán debidamente homenajeados, salvo que su última voluntad haya sido la de permanecer en su lugar de nacimiento. En este último caso, propongo que sus restos reciban igual honor que el general José de San Martín y que también descansen en la Catedral de Buenos Aires. Para el caso de que sus restos sean enviados a nuestra provincia, que se recupere simbólicamente el nombre del Ejército del Norte para su custodia o la del Regimiento de Patricios, al que según leí, también tuvo en sus filas al prócer general Manuel Belgrano.

Pedro Isaac Pabón

pedropabon07@hotmail.com

Holocausto

Adhiero a los conceptos expresados por el lector Pablo Guillermo Sosa en su carta titulada “Holocausto”, publicada ayer. Con respecto a la venta del panfleto “Mi Lucha” en un puesto de diarios de la peatonal, cuyo autor, Hitler, fue definido con fina perspicacia por el escritor Joseph Roth como “El Rey de la sucursal del infierno en la tierra”, opino que debería intervenir el Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), ya que la obra mencionada constituye una clara infracción a la Ley Antidiscriminatoria N° 23.592. En su artículo 3 expresa: “Serán reprimidos con prisión de un mes a tres años los que participaren en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma. En igual pena incurrirán quienes, por cualquier medio, alentaren o iniciaren a la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas a causa de su raza, religión, nacionalidad o ideas políticas”.

Miguel Ángel Ruiz

citadino_tucu@hotmail.com

Representantes del pueblo

¿Son empleados del gobernador y de los intendentes? Pareciera que sí, por sus declaraciones periodísticas exagerando agradecimientos que se declaran “oficialistas” y anticipan ejercer su mandato fiel al jefe del Estado provincial, quien también festeja haber logrado suficientes bancas para manejar la provincia a su antojo. Al intendente capitalino no le fue tan bien y está obligado a “negociar” con los concejales del mandatario. Una inmensa mayoría de las intendencias del interior de Tucumán tiene mayoría de concejales y han asegurado gobernar libremente. Desde la escuela primaria, donde teníamos la materia Instrucción Cívica, aprendimos que las bancas en la Legislatura y en los Concejos Deliberantes pertenecen al pueblo, que con su voto eligió entre tantos miles -hecho insólito que en Tucumán ocurrió- al candidato del que se espera que se desempeñará honestamente y siempre fiel a su pueblo. Y hasta LA GACETA nos informa que “el gobernador tiene asegurado su quórum con los 30 legisladores electos y no necesita el voto de “la oposición”, es decir, tiene vía libre asegurada. Los “jubilados de la Plaza”, cuando nos juntamos dos o tres días en la semana a tomar un café y contarnos problemas, enfermedades y necesidades, volvemos a enojarnos cada vez más, hasta el punto de que varios reconocen exponerse a un “pico de presión alta” por la eterna esperanza de conseguir que el Estado provincial y el municipal les actualicen y paguen sus sueldos con el 82% móvil  automático, como está ordenado en las respectivas leyes de jubilaciones y en las innumerables sentencias judiciales. Los “jubilados de la Plaza” pretendemos que los legisladores y concejales electos declaren que sus bancas pertenecen al pueblo que los votó, y que legislarán en beneficio de esta patria chica que somos los tucumanos, y hagan sentir el rigor de cumplir honesta y públicamente todos los actos de gobierno ejerciendo su potestad de control constitucional.

Ángel Ricardo Salguero

salgueroricardoangel@gmail.com

Ley de Bomberos Voluntarios

En una jubilosa sesión de la Legislatura tucumana, el día 6 de julio de 2017 fue sancionada la Ley de Bomberos Voluntarios de la Provincia de Tucumán ante representantes de toda la Federación de Bomberos y las 18 instituciones existentes en Tucumán. Esta Ley, cuyo proyecto fue presentado por la legisladora Nancy Bulacio, fue el epílogo de la ansiedad de todos los cuerpos pertinentes, e incluyó también el del presidente del Consejo Nacional de Bomberos Voluntarios, Carlos Ferlice. Recuerdo, como si fuera ayer, las palabras de todos los miembros de la Legislatura diciendo que hubieran querido ser bomberos en algún momento de sus vidas y, de hecho, la ley fue avalada por unanimidad de los presentes. Elevada al Poder Ejecutivo, este la proclamó bajo el No. 9.039 el día 31 del mismo mes. Y esta Ley, que aporta beneficios a nuestros arriesgados bomberos, los que al día de hoy no reciben absolutamente nada del Estado provincial, espera aún el sueño de los justos. Va a cumplir ya los dos años de su tratamiento y aprobación y todavía está sin reglamentar y no es aplicada. ¿Puede ser posible que durante todo este tiempo no se haya podido reglamentar? ¿O no hay voluntad de hacerlo? Hemos recibido información de que el tema corresponde y estaría en más de una dependencia a tal fin, pero nadie nos da respuestas. Nuestra sociedad entiende el sacrificio que realizan los voluntarios y lo que cuesta mantener móviles, herramientas y equipos. Y esto ocurre en Tucumán, ya que en el resto de las provincias poseen leyes que los amparan. Necesitamos hoy una esperanza, alguna palabra de aliento que nos asegure que lo que se aprobó fue una garantía para nuestras instituciones, aunque estemos ya algo decepcionados.

Enrique J. Ortega

ejortega2009@hotmail.com