Por Eduardo Luis Fracchia

Director Área Económica IAE Business School de la Universidad Austral.

El Gobierno nacional ha fallado sistemáticamente en estimar variables en los diferentes presupuestos desde el de 2016. Seguramente ocurra de nuevo en esta oportunidad.

Recordemos las proyecciones presupuestarias para 2020. Se prevé una expansión del 1% del Producto Bruto Interno (PBI); una inflación proyectada del 34,2%; un incremento de las exportaciones: 7% y del 1,3% para el caso de las importaciones. La cuenta corriente será del 0,4% (como % del PBI). Además, el consumo privado subirá 1,4%, mientras se prevé que la inversión caiga un 4,9%. La Inversión Pública fue estimada en 4,5% del PBI, mientras que se estima un resultado fiscal primario equivalente al 1% del Producto. Los ingresos del sector público aumentarán 47,3%, mientras que los gastos lo harán a un ritmo del 35,9%.

Las proyecciones del Presupuesto están sujetas a mucha incertidumbre. Según sus previsiones, el gobierno estima salir de la recesión, lo que está por verse. Por otra parte, se calcula un dólar con un valor de $ 67 en promedio. Parece un poco bajo para el año que viene dada la marcha de la inflación y la tensión cambiaria que puede darse cuando Alberto Fernández se imponga definitivamente, en la hipótesis más probable, en las elecciones del 27 de octubre.

Proyecciones

Los números que dominarán el escenario de 2020 son sensibles a qué tipo de gestión económica realizará Alberto Fernández. La decisión de ir hacia una economía más abierta o cerrada influirá en las variables del presupuesto.

• Crecimiento. Es difícil proyectar crecimiento para 2020, dada la herencia para el próximo gobierno de los déficits gemelos. Tenemos 4% en el fiscal y 1% el déficit de cuenta corriente. Es cierto que la orientación de estos meses es hacia el ajuste de estas variables relevantes, pero por otra parte hay más deuda pública.

Este año la economía argentina caerá cerca de 3 %. No funcionó la recuperación del segundo semestre por la devaluación de agosto. La actividad en 2020, a mi criterio, estará más cerca de un 2,5% negativo por el arrastre, y los efectos de la devaluación del peso -que seguramente seguirá- sumada a una fuerte necesidad de financiamiento que comprometerá al PBI de 2020.

• Dólar. La transición desordenada y la confirmación del triunfo del kirchnerismo alterarán nuevamente el dólar que puede llegar a $ 70 en esta Navidad. Se estima un dólar de 95 a fines del 2020 a nivel oficial y un paralelo-libre de 115. En este sentido, se asume que seguirá el control de cambios y que seguramente se profundizará.

Hasta el momento, se han perdido 17.000 millones de dólares de reservas desde las PASO. Este hecho influye en una eventual mayor suba del tipo de cambio hasta fines de año.

• Inflación. Este año será cercana a 60%, estimo un valor de 40% para 2020, la cual es superior a lo que dice el Presupuesto. La inflación, además del arrastre de 2019, tendrá el empuje de tarifas que, si bien Alberto Fernández no las quiere dolarizadas, pueden seguir subiendo, aunque en menor proporción.

En definitiva, estamos ante un escenario muy abierto. Alberto Fernández está lejos de tener un nuevo 2003, como fue el ciclo Néstor Kirchner-Roberto Lavagna. Entonces el contexto era de bajo gasto público por el ajuste de Duhalde, baja inflación inercial, y superávit gemelos con una soja con precio muy elevado. (Télam)