Estatua de Maradona

En referencia a la carta de la lectora Jimena Larran (“La estatua de Maradona”, 05/02/21)... La estética y los colores de la estatua de Maradona (gol con la mano) pueden estar bien logrados, pero el mensaje y el símbolo de la trampa que inmortaliza y ejemplifica para los jóvenes y la sociedad en general no son bellos para nada.

Héctor Miguel Ávila  

hmavila@hotmail.com

Los puentes del tiempo

Evaristo es el mayor de mis hermanos. Como a todos, la edad se le vino encima y me escribió lo siguiente: “hermano, hay que estar atento al espacio y al tiempo por donde transita nuestra existencia, y ser obediente a los avisos del cuerpo, quien te comunica las distintas etapas que has pasado. Estas te dejan secuelas para las que vendrán. Si conoces la acción de las leyes de procreación; de evolución; de la fuerza de gravedad y de vivir en la realidad de nuestra dimensión comprenderás que nuestra vida es un simple viaje, sin vuelta: hay que descubrir dónde está la verdad cruzando atajos y estableciendo puentes. A los 40 años crucé corriendo un puente firme de acero y encontré la diabetes; a los 50, encaré un puente colgante que se movía entero y encontré la hipertensión; a los 60, me paré y medité acerca de dónde vengo y hacia dónde voy, y apareció el Parkinson... Llegan los 70 años: necesitas un bastón para cruzar el puente colgante que ahora tiene una sola cuerda floja y ya no puedes mirar atrás. Hay que seguir sin miedo, pero quieres renunciar y llegan los espejismos; la sensación de desolación sin límites, y descubres cuántas cosas diferentes puso Dios en tu camino, y te hizo libre para que encuentres y armes tu rumbo sin perder el equilibrio ni caer en el abismo al que casi me lleva un ACV. Es la metamorfosis...”. A estas santas palabras me las hizo llegar para hacerme reflexionar y darme ánimo en mi lecho, donde estoy dolido por una cirugía. Gracias, hermano: sé que a muchos de nuestra edad les vendrá bien leerte para pensar y cuidarse.

Francisco Amable Díaz

Pedro G. Sal 1.180, Barrio 20 de Junio, San Miguel de Tucumán

Los que no nacieron en Formosa

No me cabe ninguna duda de que el Gobierno de Gildo, en la hermana provincia de Formosa, es una dictadura absoluta, hereditaria y perpetua. El enorme apoyo popular que tiene el aludido gobernador no responde a que haya sacado a ese pedazo de territorio nacional del atraso, de la dependencia y de la estructura productiva anacrónica. Simplemente, como ocurre en varias comarcas y territorios nacionales, el peso abrumador del empleo público; las relaciones de producción que ello genera y, en definitiva, casi la absoluta dependencia de la población del sector estatal hacen que la propia sucesión del dictador se encuentre permanentemente asegurada. Sin embargo, esa mayoría abrumadora y aplastante se basa también en la exclusión de una minoría que tal vez sería irrelevante si no fuera porque esa mayoría ha convalidado el accionar de su gobernador de reducir en guetos o reservas a unos centenares de formoseños. Todo más bien ha quedado disimulado o tranquilo en razón de que Formosa nos resulta un territorio extraño. ¿Qué debemos hacer los que no nacimos allí? Alguno optará por convalidar los hechos y darles un matiz romántico comparando al agradable déspota a los caudillos que imponían a fuerza de espada la ley y el orden. Otros -la mayoría- crearán ministerios, secretarías y muy bien amoblados despachos oficiales en los que se hablará de igualdad, de género y de inclusión: tendrán leguaje inclusivo, dirán “niñes”, “argentinos, argentinas y argentines”. Ese será el discreto encanto de no haber nacido en Formosa.

Marcelo Daniel Cena  

cenamarcelo@hotmail.com