Hilado SA paralizó por completo la producción en Tucumán por la baja demanda textil

La empresa suspendió su planta de Los Gutiérrez, tras haber detenido la actividad en Las Piedritas a mediados de 2025. Negocia acuerdos con el personal y busca reubicar trabajadores en otras fábricas de la zona.

Planta de TN&Platex en Las Piedritas. Planta de TN&Platex en Las Piedritas.

Las máquinas dejaron de funcionar en la empresa Hilado SA. La compañía textil suspendió la producción de hilado en su planta de Los Gutiérrez, luego de haber paralizado la actividad en su otra sede de Las Piedritas a mediados de 2025.

Por estos días, los obreros llevan adelante tareas de aprestamiento para dejar los equipos en condiciones.

Según pudo averiguar La GACETA, Hilado SA decidió suspender la producción en Tucumán como consecuencia de la fuerte caída de la demanda textil en Argentina, que impactó de manera negativa en el nivel de actividad de la firma, como también de las importaciones.

Ante este escenario, la empresa mantiene conversaciones con el personal con la intención de alcanzar acuerdos, puntualmente en lo referido a las indemnizaciones. Al mismo tiempo, tomó contacto con otros empresarios de sectores industriales de la zona con el objetivo de reubicar a trabajadores en distintas fábricas.

De acuerdo a lo informado, entre 30 y 35 empleados permanecerán en la empresa, trabajando en áreas administrativas y de logística. Otros 10 a 12 serán reubicados en distintas fábricas propias de la compañía, mientras que algunos empleados adicionales serán recomendados para integrarse a otros sectores industriales de la región. 

De esa forma, en la planta de Los Gutiérrez se verán afectados unos 190 operarios, que se suman a los 100 de la anterior fábrica de Las Piedritas, elevando a unas 290 personas el total impactado por la disposición empresarial.

“La idea es priorizar el cuidado de su personal, que tantos años le costó formar”, expresaron fuentes cercanas a la empresa, quienes agregaron que en la planta funcionará una oficina administrativa, con equipos reducidos de producción, logística y calidad.

Hilado no pudo sostener la actividad en Tucumán ante la fuerte y prolongada caída del nivel de actividad del sector a nivel nacional, una situación que ya se venía manifestando desde el año pasado.

No se trata de un caso aislado en la provincia. Otras empresas, como Santista y Tecotex, llevaron adelante distintas acciones como consecuencia de la crisis textil en la región.

Posición industrial

La Unión Industrial de Tucumán (UIT) expresó su preocupación por la situación que atraviesan las empresas textiles radicadas en la provincia. En un comunicado, la entidad señaló que la crisis del sector es “resultado de un régimen de importación totalmente indiscriminado y de una política nacional que claramente va en contra de las economías regionales”.

En la UIT subrayaron que, además de Hilado SA, la compañía Santista también paralizó parte de su actividad, mientras que Tecotex había dispuesto suspensiones de 90 días en su fábrica.

La entidad expresó su apoyo a las empresas del sector, al afirmar que “es imposible competir con las plataformas chinas en términos de precios”. “No se trata solo de las importaciones a nivel empresarial, sino también de las que realizan los particulares”, explicó.

En esa línea, la UIT cuestionó que el Gobierno central se ocupe de la macroeconomía, pero deje de lado la microeconomía y las cadenas productivas de las provincias. “No les estarían interesando las economías regionales”, finalizó.

Reclamo textil

La industria textil e indumentaria en Argentina atraviesa una fuerte crisis, que se refleja en la caída de la producción, cierres de plantas y pérdida de empleos en distintas jurisdicciones. Según empresarios del sector, el deterioro se explica por una combinación de factores económicos, financieros y comerciales que afectan tanto a fabricantes como a consumidores.

• Caída del consumo: el consumo interno se encuentra en retroceso debido a la falta de ingresos disponibles de la población. Gran parte del presupuesto familiar se destina a servicios, transporte y alquileres, lo que reduce la capacidad de compra de bienes de consumo. La consecuencia es un enfriamiento generalizado de la actividad: no solo disminuyen las ventas de productos nacionales, sino también las importadas.

• Tipo de cambio y tasas de interés: el tipo de cambio artificialmente apreciado hace que los productos argentinos sean caros en dólares, complicando la competitividad de la industria tanto frente a importaciones como en mercados de exportación. Además, las altas tasas de interés encarecen el financiamiento de la producción y del consumo, lo que limita la inversión y la demanda de bienes.

• Apertura comercial y desregulación: el sector también enfrenta una presión creciente por la apertura y desregulación del comercio exterior. La eliminación de instrumentos de control como el CEF, los valores criterio, el canal rojo y la DJCP permitió un crecimiento de las importaciones, en particular de productos chinos, sobre un mercado interno reducido. Asimismo, los aranceles a la importación fuera del Mercosur bajaron del 35% al 20% para indumentaria, afectando también a los eslabones de hilados y tejidos.

• Competencia desleal y ropa usada: las plataformas de venta internacionales, en su mayoría chinas, no pagan impuestos, no afrontan costos logísticos ni de alquiler y reciben subsidios en sus países de origen, lo que genera una competencia desigual. Además, comenzó a ingresar al país ropa usada, que no solo afecta a la industria local, sino que también plantea riesgos para la salud del consumidor y el medio ambiente.

• Un alivio frente a la crisis: en el sector proponen una serie de medidas para aliviar la situación: gravar y regular las importaciones vía plataformas digitales, prohibir la importación de ropa usada, efectuar una reforma impositiva que permita competir en igualdad de condiciones y restablecer controles aduaneros como el CEF y los valores criterio.

Los empresarios vienen sosteniendo que, sin estas medidas, la industria textil seguirá enfrentando despidos y cierres de plantas, afectando la cadena de valor y la economía regional.

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