Nos ganaron la calle
Soy de las personas que, hasta no hace mucho tiempo, pensaba que todo aquel que delinquía, lo hacía como “un último recurso”; “por la falta de oportunidades en sus vidas”; “o por estar totalmente excluidos del sistema”. El viernes próximo pasado, lamentablemente me tocó experimentar en carne propia una situación de este tipo, y viendo con la frialdad y saña con la cual se manejan, puedo concluir que mi forma de pensar estaba totalmente equivocada. Independientemente de toda la situación y del mal momento vivido, creo que estas personas no tienen ningún tipo de interés en reconvertirse y comenzar a formar parte de una sociedad civilizada; muy por el contrario, hacen de esto su forma de vida/subsistencia; y matan por una cartera, te lesionan por una billetera, arruinan vidas por una computadora o un celular… Como dato de color, creo hasta la pandemia les juega a favor; digamos que están en su salsa, se ponen el barbijo y se transforman, proliferan y proliferan; y la violencia e impunidad con la que manejan, crecen exponencialmente. Muy a mi pesar, debo reconocer que “nos ganaron la calle” (aunque las estadísticas oficiales y los spots publicitarios intenten mostrar otra realidad), y ahora nosotros debemos readaptarnos a esta triste realidad. ¿Te gusta ir o volver de tu trabajo caminando, o andar en bicicleta en el horario de la siesta porque disfrutás de hacer deportes y es tu único tiempo disponible? Lamento decirte que todas estas pequeñas actividades serán cada vez más difíciles de poder realizar. En estos momentos tengo una rara mezcla de impotencia y esperanza. Impotencia por todo lo que nos toca atravesar en el día a día; y esperanza por volver a encontrarme cara a cara con una urna.
Andrés Sanfilippo
Amador Lucero 70
San Miguel de Tucumán
Inseguridad
¡Y sigue sumando la cuenta del horror en el jardín del espanto!...¡Qué tristeza llamarlo así! ¡Basta!... Se puede ver a toda hora la publicidad partidaria mostrando cosas que no tienen que ver con lo que se espera y desea... ¿No se dan cuenta de que a la columna vertebral de la provincia ya la vence el peso del quebranto ante la suerte que están corriendo tantas personas? ¿ No se percatan de que la comunidad tucumana sufre las consecuencias de un Estado que deja mucho por hacer? Estamos agobiados y marcados a fuego. ¿Hasta cuándo? No podemos seguir transitando por los carriles que nos conducen a la desesperación por no tener quiénes detengan esta avalancha de crímenes. Queremos soluciones y que se rectifique el rumbo de las medidas para contrarrestar el mal, dado que evidentemente no dieron resultados. Vamos por una pendiente, agobiados por las evidencias, profundamente apenados por las circunstancias, temblando en la cuerda floja del desaliento ante el acecho de la delincuencia, sin saber qué podemos hacer. Tomen medidas que erradiquen tales males de la sociedad, que, impotente, no halla el camino a seguir. El panorama se percibe oscuro. La comunidad nerviosa, vulnerable, y con la sensación de ser presa de los delincuentes, tiene la esperanza de que sea desarticulada, para tranquilidad de todos
Nelly Elías de Benavente
nellybenavente0@gmail.com