La confianza ciudadana ha sido y sigue siendo el tesoro de nuestra maltratada democracia. Sin esa confianza ciudadana, las democracias representativas y republicanas son un continente sin contenido o, dicho en otros términos, una forma sin fondo. La mala política ha perdido las llaves de ese tesoro, la buena política. Se debe buscarlas a lo largo y a lo ancho de nuestro país, eso es observar el pensamiento de grandes pensadores; encontrar o reencontrar las llaves que abren el tesoro de la confianza perdida. De eso depende que las democracias formales sean, también, democracias reales, que los ciudadanos voten y, sobre esa base, que las personas mejoren la calidad de vida. En nuesta Patria, la forma representativa republicana atraviesa una crisis que podría ser terminal si no se recupera la confianza perdida.
Pablo José Giunta
Jujuy 575
San Miguel de Tucumán