Como egresado de la Universidad Nacional de Tucumán debo reconocer que estamos en un momento histórico para la misma. El nuevo rector deberá torcer fuertemente el sentido que tenía nuestra universidad y llevarla a un mayor compromiso social basado en la certeza científica. Debe volver a ser el faro que iluminaba el derrotero de nuestra provincia y de la región. En primer lugar, deberá despejarse de la política partidaria y crear una verdadera política universitaria basada en un corpus de ideas diferentes pero aunadas por el compromiso social que toda universidad debe tener. La Universidad no debe ser un bastión de tal o cual partido, eso no es la universidad. En segundo lugar, deberá modernizarse adecuando sus carreras y creando otras nuevas, acordes a los tiempos en que vivimos. Debería incorporar como temas transversales, a todas las carreras universitarias, los temas ambientales y los económicos, para mostrar que ambas pueden complementarse sin conflictos. Sería una forma de comenzar un proceso de luchar contra el “analfabetismo ambiental” de muchos de nuestros egresados. Sin duda alguna que los concursos públicos para todo el estamento docente deberán ser la moneda corriente y no la excepción. Solo de esa forma podemos asegurar excelencia académica. Si bien hoy existen excelentes profesionales egresados de la UNT, muchos en el exterior en prestigiosos cargos de investigación o de conducción, los mismo son el producto de persistencia individual y sacrificios familiares o de becas externas y no el resultado de políticas universitarias mantenidas en el tiempo. Creo sin equivocarme que todo puede lograrse y más aún reordenando y redirigiendo el presupuesto actual más alianzas estratégicas que pudieran realizarse con otras universidades del mundo.

Juan A. González


San Juan 158


Lules