Por cualquier lugar que se circule por el gran San Miguel de Tucumán, se ven los arreglos que hizo la SAT. Solucionó una pérdida de agua y dejó otro problema peor que el primero, el pozo sin tapar o rellenado quedando un gran montículo al mejor estilo “lomo de burro”, trampa para motociclistas, rompedor de trenes delanteros, cubiertas y cárteres y así queda para siempre. Obviamente no tienen señalización, agravándose el peligro en horas de la noche como el dejado en calle Félix de Olazábal 1,300; Godoy Cruz y Corrientes, Avda. Ejército del Norte 1.700, por nombrar algunos. Se reclama a la SAT y surge la eterna “pelotita”: ¿corresponde a la Municipalidad? Al vecino le interesa que el inconveniente sea solucionado por algún ente, llámese SAT, Municipalidad, Ejército de Salvación, Cruz Roja, etc. A las autoridades evidentemente no les importa el contribuyente que con esfuerzo cumple con pagar sus impuestos y servicios. ¿Por qué esa indiferencia? ¿O sólo tenemos obligaciones y ningún derecho?
César Eduardo Zapata
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