Atlético resiste en la punta, pero jugando así se le hará difícil sostenerla. “No nos vamos conformes”, declaró Lucas Pusineri en consonancia con la sensación que dejó en el “Mundo Decano” el empate 1-1 con San Lorenzo que se llevó Atlético del Nuevo Gasómetro.

“Queríamos ganar. Tuvimos un mano a mano nosotros y otro mano a mano ellos. Lastimosamente, no pudimos obtener el gol de ventaja en el primer tiempo”, argumentó el entrenador. En realidad, obtener, la obtuvo, pero se le escapó como arena entre los dedos.

Qué locura ese final de la primera etapa. El fútbol es así: te aburre 44 minutos y en un puñado te hace vibrar como ningún otro deporte. Un golazo de Ramiro Carrera y un muy buen gol de Adam Bareiro sacudieron la modorra.

Los tantos mostraron virtudes y errores de los que ambos ya habían dado señales. Machacar y machacar por el sector izquierdo de la defensa local fue un mérito de Pusineri, que leyó bien las debilidades de Gastón Campi y Malcon Braida para cerrar ese sector.

Moría la primera etapa cuando el “Deca” sacó provecho con la pelota que Carrera colgó de un ángulo como hacía ya un tiempo se extrañaba. Pero Atlético cometió un pecado capital: no supo cómo cuidar el resultado un par de minutos para irse al vestuario con un 1-0 que cotizaba en oro.

Un centro al corazón del área confirmó lo que se venía insinuando: que no era la tarde-noche de Carlos Lampe a la hora de salir a cortar. El arquero se quedó y Bareiro, que hacía una eternidad no marcaba, puso el pie, desairó a Manuel Capasso y enloqueció a las gradas con el empate inmediato. Pusineri no lo podía creer.

Hasta ese final de etapa frenético, poco y nada había pasado. Entre bostezo y bostezo, el gol (bien) anulado a Andrés Vombergar (a instancias del VAR, por offside) y ese pase en cortada de Carrera que su tocayo Ruiz Rodríguez no supo cambiar en gol (mérito del achique de Augusto Batalla).

Más disconforme con el desempeño de los suyos se lo había visto a Rubén Insúa que a su colega en los primeros 45 minutos. Por eso, no sorprendió que moviera el banco en el intervalo. Los ingresos de Ezequiel Cerutti y Agustín Giay le hicieron moderadamente bien al anfitrión, que pareció más determinado para ir a buscar la victoria.

Atlético no volvió a encenderse como en esos contados pasajes del primer tiempo en que lució su juego directo y profundo. Desdibujado en su funcionamiento y carente de determinación, el “Decano” ya no puso en aprietos al arquero local, ni siquiera cuando Pusineri decidió mover el banco.

De todas formas, los primeros sustitutos, Francisco Di Franco y Cristian Menéndez, tampoco supusieron diferencia alguna.

En fin, Atlético no quiso o no supo, San Lorenzo no pudo. Tuvo una más en los pies de Cerutti, pero Lampe se reivindicó.

El “Decano” se llevó un punto en la visita a otro grande y de una cancha difícil. En otro contexto no estaría nada mal; en el actual, el empate decepciona más por las formas (el desempeño) que por el resultado en sí (más allá de que un eventual triunfo de Gimnasia hoy ante Newell’s lo relegaría al puesto de escolta).

Y es que el fútbol de Atlético viene mostrando síntomas de desgaste y para pelear por el título habrá que encontrarle remedio pronto.