La confusión de estos dos males determina que el interior siempre sea avasallado. Así lo sentimos quienes nacimos y vivimos en el interior. Tanto en la política como en el deporte, el “centralismo porteño” siempre existió, incluso ya desde que la época de la “casita de Tucumán”, como la llaman cariñosamente los porteños a la Casa Histórica de doña Jacinta Bazán de Laguna, se vivía esa diferencia organizativa y distributiva. No es una banalidad, ni tampoco es por despecho expresar esta afirmación, sino que es lo que ocurre desde siempre; así lo sentimos los del interior, porque pasa en muchísimos aspectos cotidianos. Si no es la política con las bravuconadas de la señora Vicepresidenta arengando desaforadamente y enardeciendo a su tropa, lo es en otros aspectos como el deporte, y no lo digo con despecho por esta vez que le tocó al fútbol interior, avasallados por una Asociación del Fútbol Argentino comandada por personajes de tinte mafioso que “digitan todo“ (árbitros, resultados, campeonatos). Considero que sería más sano que volviera el viejo esquema que tenía la AFA (pero que le cambien su nombre por “Federación Porteña de Fútbol“, o “Asociación Bonaerense de Fútbol“, por un lado, y la “Liga de Fútbol del Interior“ por otro lado), absolutamente independientes, bien separadas institucional y deportivamente.
Miguel Ángel Sáez
Muñecas 616 4° Piso C
San Miguel de Tucumán