Berta Notary de Soldati, maestra rural en los años 50 y 60 en la localidad de Balderrama, Simoca. Llegaba en sulky a su escuela N° 16, infaliblemente enfundada en guardapolvo blanco endurecido por el almidón; en su rostro resaltaba amplia sonrisa, de mirada alegre y de palabra armoniosa. Firme en su carácter, exigente en la tarea de educar, humana y comprensiva en el trato personal, con generosa actitud entregó su saber a muchas generaciones que trazaron las primeras letras en esos tiempos, instruyó también a sus alumnos a hacer la señal de la cruz y rezar. La “Señora Berta”, como la nombraban, tenía inmensa vocación de servicio que se proyectaba en la comunidad, ayudando al necesitado, gestionando algún progreso para la zona. Fundó y edificó la Capilla Virgen del Valle en Manuela Pedraza, años más tarde levantó igualmente la Capilla Virgen María Auxiliadora en Balderrama. Cuando Argentina y Chile se aprestaban para una guerra, ella convocó al vecindario y después de una oración, impuso el nombre: “Plazoleta de la Paz” al único parquizado del pueblo. Guía esencial en la familia que supo formar y sostener en sus principios. Sin embargo, como madre sufrió el más cruel de los martirios, el secuestro y desaparición de dos de sus hijos. Nunca claudicó en su dignidad de mujer cristiana. Cuando ya anciana, respetada y venerad por todos, luciendo blanca cabellera, apoyándose en un bastón de bambú, visitaba a sus conocidos presta a brindar algún favor, preguntando por el bienestar de cada uno. Berta Notary de Soldati, en su recuerdo vaya el homenaje a las maestras rurales que, antes como hoy, entregan alma y vida por la educación pública.

Luis Córdoba


Paso de los Sulkys 88 - Simoca