La reina Isabel II ordenó, o por lo menos aceptó, durante la guerra de Malvinas, el ataque con torpedos fuera de la zona de exclusión (crimen de guerra), que hundió el Crucero General Belgrano, y que significó la muerte de 323 hermanos argentinos. Gobernó por 70 años un imperio con más de 50 colonias esclavistas, a las que esquilmaron sus recursos, destruyeron su cultura y su lengua, generando conmociones internas que derivaron en guerras y miles de muertos. Sospechosos en la muerte accidental (chofer alcoholizado) de Lady Di, a quien presionaron, engañaron y llevaron a más de un intento de suicidio. Dudaron también en que podía estar embarazada, gestando un hijo de un egipcio, lo que significaría un futuro medio hermano, árabe, de un futuro rey de Inglaterra. Este hecho sería inaceptable e indigerible en cualquier “five o’clock tea”. Sé que existen demasiados argentinos que acuerdan con el colonialismo y que niegan o minimizan estos hechos. También olvidan las invasiones inglesas y la masacre de las hilanderas manuales de la India, durante la Revolución Industrial. Para ellos, Isabel fue “su graciosa majestad”. Para mí, por el contrario, fue la máxima autoridad de un imperio pirata.

Fernando Fajre

Pedro Maderuelo 300 - Yerba Buena