Si Tucumán invirtiese más en el desarrollo turístico, podría prácticamente vivir de esa actividad al igual que toda Argentina. España puede darse el lujo de mantener una alta tasa de desempleo, gracias a los ingresos que el turismo internacional le reporta anualmente, y eso lo confirmó en una entrevista hace muchos años su ex presidente de gobierno José María Aznar. Es simplemente una cuestión de política de Estado. Se necesitan mejores rutas, caminos y puertos de llegada de excelencia; asimismo protección del patrimonio histórico - cultural y desarrollo hotelero y de capacitación humana, entre otras tantas medidas de fomento. El turismo no afecta la división internacional del trabajo, es decir, que puede convivir con la industria agro-ganadera a la que está destinada por esa división internacional Argentina. España se desangró hace casi 100 años por la lucha entre los que tenían y los que no. El desarrollo turístico de los años sesenta del siglo pasado, hizo que sin tener que quitar nada a quienes tenían, se generase una nueva industria que le daría a quienes no tenían; evitando seguir así con la antigua grieta que se generaba por la injustica social que persistía aún durante el régimen franquista. El milagro de la caña de azúcar hizo grande a Tucumán en su momento, pero más que milagro, fueron las acertadas políticas de estado que se tuvieron en ese momento con respecto a la industria madre. Hagamos ahora que el milagro del turismo, vuelva a generar esa potencia que fue otrora nuestra provincia; y para ello, debemos general un plan de desarrollo turístico sustentable y de excelencia.
Manuel García Fernández
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