En El Mollar hay menos olor aunque siguen las moscas

Las autoridades comunales informaron en qué horario se realiza la recolección de residuos y pidieron a los vecinos respetarlo para evitar inconvenientes ambientales.

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RECAMBIO. El camión con residuos pone el material en el otro vehículo que ha de trasladarlo a la capital. RECAMBIO. El camión con residuos pone el material en el otro vehículo que ha de trasladarlo a la capital. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO
22 Febrero 2025

El gobernador Osvaldo Jaldo anunció el pasado 6 de febrero que el basural de El Mollar había sido clausurado y que los residuos de Tafí del Valle y El Mollar iban a ser trasladados a diario a la Planta de Transferencia de San Felipe y luego a Overo Pozo.

El jueves pasado LA GACETA recorrió la zona y constató que por las mañanas hay operarios retirando basura y máquinas en funcionamiento. “Se ven muchas personas trabajando, pero a la tarde ya no hay actividad”, contó un vecino. Lo que se pudo ver es que los camiones descargan los residuos en una batea que funciona como receptora antes de que se los traslade a la planta.

“No se siente ya el olor, pero hay muchas moscas. Parece que no están fumigando”, comentó una vecina. “Además, se observó un camión retirando chatarra, vidrios y plásticos para su comercialización”, agregó.

Comunicado oficial

A través de las redes sociales de la comuna de El Mollar, se informó que la recolección de residuos en la zona céntrica se realizará entre las 8 y las 15. “Les rogamos respetar el horario para evitar inconvenientes ambientales y mantener la limpieza”, expresa el comunicado.

Jaldo había señalado que el cierre del basural implicó un esfuerzo logístico y económico, con el traslado diario de 37 toneladas de residuos por un camino de difícil acceso. También admitió que puede haber desfasajes en la recolección. “Es un proceso que hemos empezado. Puede quedar un pequeño excedente que al otro día se carga en los camiones”, explicó.

Este fin de semana con el Festival Nacional del Queso a pleno en Tafí del Valle, los vecinos esperan que no se arroje más basura. Dijeron que estarían atentos para ver cómo se maneja la recolección en un evento que genera una gran cantidad de desperdicios.

En la entrada de la villa

La Planta de Tratamiento de Residuos Urbanos de El Mollar fue construida en 2002 con fondos del Convenio de Compensación Ambiental entre la minera Alumbrera y la Provincia. Los vecinos manifestaron su descontento con la ubicación, ya que se encuentra en la entrada de la villa veraniega. El predio de tres hectáreas está a solo 60 metros de las viviendas de los barrios Lomita I, II y III, que comenzaron a surgir unos 10 años después de la instalación de la planta.

Reclamos y rumores

Verónica Cajal, una de las vecinas que vive frente al basural, contó que cuando llegó en 2015, la planta ya estaba en funcionamiento. “En ese momento hicimos reclamos. El delegado nos dijo que sería una recicladora de residuos, que el lugar iba a estar arbolado y parquizado, y que se haría el tratamiento correspondiente. Quien representaba a la comuna era Jorge Américo Cruz, padre del ex delegado que está actualmente judicializado”, indicó. Cajal también recordó el momento en que decidió comprar su terreno: “Les pregunté a los vendedores si ellos comprarían un lote frente a un basural y me contestaron que la planta se iba a trasladar porque le habían ganado un juicio. Accedí, pero luego escuché el rumor de que eran mentiras para poder vender las tierras”, relató.

“Tierra de nadie”

La vecina planteó una pregunta que muchos en su condición se hacen: “La gente nos cuestiona por qué compramos tierras ahí, y yo creo que la cuestión es otra: ¿a quién se le ocurrió poner un basurero en la entrada de un pueblo? Es tierra de nadie”, reflexionó y, además, lamentó que los propios vecinos no colaboren y arrojen la basura indiscriminadamente en cualquier lugar.

URBANIZADO. Los barrios ubicados junto a la planta de residuos. URBANIZADO. Los barrios ubicados junto a la planta de residuos.

Otro vecino, que vive cerca de la planta, contó su experiencia: “Yo compré el lugar donde construí mi casa en 2013 y no había nada, era un gran campo. Además, la planta no tenía las dimensiones de ahora, era algo plano y siempre se fumigaba el sitio”, recuerda y agrega que la situación se volvió insostenible hacia 2021, cuando decidieron movilizarse en busca de soluciones.

Luciano Herrera, quien vive a unos 200 metros del basural, dijo que adquirió su terreno en 2014, atraído por la promesa de que la planta no permanecería más de dos años en la zona. “Cuando llegué, el impacto de los residuos parecía limitado, pero con el tiempo creció desmesuradamente”. Herrera afirma que la acumulación de material, tanto orgánico como inorgánico, es enorme y que la situación empeoró cuando empezaron a traer residuos de Tafí del Valle.

Ahora la situación es distinta y los vecinos están expectantes. Por lo menos ha disminuido eo olor. (Producción periodística: María del Carmen Garzón Príncipi)

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