
El inicio no fue sencillo. Si bien su papá le insistía con la pelota desde los cinco años, Juan José Morales prefería jugar con autitos. Sin embargo, a los siete, un simple momento cambió su destino: una pelota rodó hasta sus pies y, al devolverla, algo se encendió en él. Desde entonces su padre, que no era entrenador pero sí un apasionado del fútbol, le enseñó todo lo esencial: cómo pararla, cómo pegarle, cómo cabecear. Y cuando las condiciones económicas no le permitieron asistir a una escuelita, su papá creó una propia en Bella Vista, entrenando a su hijo y a otros niños que con el tiempo también llegaron al fútbol profesional.
A los 14 años, “JJ” tomó una decisión que definiría su carrera: probarse en San Martín. Su padre le sugirió Atlético porque tenía contactos allí, pero él fue contundente: quería vestir la camiseta del “Santo”. Así empezó su recorrido por todas las inferiores del club, conquistando campeonatos y consolidándose hasta que en 1999, con 17 años, recibió su primer contrato profesional.
La noticia llegó a casa en un sobre que recibió su madre. Hubo lágrimas, abrazos y festejos, pero también conciencia de que el verdadero desafío recién comenzaba.
San Martín fue su casa y su primer gran amor futbolístico con el que, luego de pelearla y de ganar los Federales, en 2007, vivió uno de los momentos más gloriosos de su carrera: el ascenso a Primera División. Ese éxito despertó el interés de Colón de Santa Fe que lo fichó. Pero la adaptación fue difícil.
Su mejor etapa llegó en Quilmes, en donde se convirtió en el goleador de la B Nacional con 17 tantos. Pasó a Universidad Católica de Chile, en donde salió campeón del Torneo Apertura y clasificó a la copas Libertadores y Sudamericana. “Casi fui goleador de la Libertadores. Hice siete goles, pero perdimos en cuartos de final. El goleador, que jugó cuatro partidos más que yo, terminó con nueve”, recuerda con orgullo.

La Libertadores se convirtió en un escenario recurrente en su carrera. Morales jugó cinco ediciones del torneo y cuatro de la Sudamericana; vistiendo camisetas de equipos como Argentinos Juniors, Mineros de Guayana de Venezuela, Huachipato de Chile y Atlético Paranaense de Brasil. “En Huachipato salí campeón de la Copa Chile y jugué la Libertadores. Además juegué en Brasil, un fútbol hermoso. En Paraná Club quedamos a muy poco de ser campeones”, rememora.
Su carrera lo llevó a lugares impensados como Malasia. “Era otra cultura, una experiencia hermosa; aunque me costó mucho el cambio de horario. La comunicación con mi familia era difícil, sufrí el jet lag y no podía dormir. Pero más allá de eso fue una experiencia muy linda”, cuenta.
Las oportunidades a veces llegan sin aviso y cuando menos se las espera. Incluso, pueden cambiar el rumbo de una carrera. En 2014, “JJ” aceptó una propuesta sin saber del todo en qué se estaba metiendo. Estaba de vacaciones tras su paso por Mineros de Venezuela cuando recibió una invitación para participar en un programa de televisión en Chile.
Confiando en su representante, que le había dicho que era un programa de competencias, firmó un contrato por 15 días sin imaginarse lo que realmente le esperaba. “Yo no sabía bien qué clase de programa era, esa es la verdad”, confiesa ahora con el tiempo y la experiencia a su favor.
Cuando finalmente supo, había ingresado a una especie de Gran Hermano y su reacción fue inmediata: “Yo me quería morir. Si ahora me preguntás si lo volvería a hacer, te digo que no; rotundamente”, dice.
No tardó en darse cuenta de que todo estaba guionado, que las situaciones no eran espontáneas y que lo obligaban a decir y a hacer cosas para generar contenido. “Encontré todo muy armado, te decían qué era lo que tenía que pasar”, recuerda. Para alguien que había construido su carrera en la cancha, en donde cada jugada depende del esfuerzo y no de un libreto, la experiencia fue frustrante.
El costo de aquella decisión fue más alto de lo esperado. Su participación en el programa le cerró puertas en el fútbol chileno. De repente, dejó de ser visto como un jugador profesional y pasó a ser considerado una figura mediática. “Se me abrían puertas de la TV, pero yo no quería eso; no quería ser mediático”, recuerda.

Sin embargo, cuando parecía que su carrera en ese país estaba terminada, llegó una segunda oportunidad. Huachipato apostó por él y no sólo volvió a jugar, sino que se coronó campeón. “Demostré que todavía había mucho más ‘JJ’ de lo que ellos pensaban, porque todos creían que el haber estado en la televisión representaba el fin de mi carrera. Pero no, tenía 30 años y mucho más para dar”, declara.
Hoy a la distancia asegura que no se arrepiente de nada de lo que vivió, aunque sí reconoce que de poder volver el tiempo atrás tomaría una decisión diferente. “Fue una enseñanza. Uno cuando es chico mira y quiere estar ahí, pero la experiencia me enseñó que eso no se debe hacer”, afirma. Y si tuviera que dar un consejo a los jóvenes futbolistas que se sienten seducidos por la televisión o la fama, es claro: “Que no lo hagan, que se concentren en el fútbol”.
Actualmente sigue ligado al fútbol. A los 42 años juega en Ateneo Parroquial Alderetes y busca llevar a ese equipo al torneo Federal A. “Muchos dicen que no es profesional, pero yo lo tomo como tal. Siempre les digo a los chicos que deben pensar como profesionales. Somos privilegiados de hacer lo que amamos”, sostiene.
El fútbol es un sueño que muchos chicos persiguen con el corazón en la mano, corriendo detrás de una pelota como si en cada gambeta estuviera escrita su propia historia. Pero en ese recorrido no están solos. Detrás de cada niño que sueña con jugar profesionalmente, hay una familia que lo acompaña, que empuja desde afuera con la misma ilusión, esperando que ese esfuerzo dé frutos.
“JJ” también tiene su propia escuela de fútbol, un sueño que logró concretar y en donde le da un mensaje claro a sus alumnos: jugar con amor, con pasión, con la certeza de que cada entrenamiento es un paso más en un camino que depende del talento, pero también de la constancia, la disciplina y la capacidad de levantarse cuando las puertas se cierran.

Hay momentos duros, y uno de los más difíciles es cuando un chico escucha que no quedó en un club. “¿Cómo explicarle que su sueño, al menos por ahora, no se cumplirá? Para los profesores y entrenadores dar esa noticia es una de las tareas más dolorosas, porque conocemos el esfuerzo que hay detrás de cada intento. Pero ahí es donde entra la enseñanza más valiosa: entender que el fútbol, como la vida, es una prueba de resistencia. No siempre llega el que mejor juega, sino el que más insiste, el que no se rinde, el que entiende que detrás de un ‘no’ puede haber una oportunidad para crecer y volver a intentarlo”, reflexiona.
Más allá del deporte, su mayor felicidad son sus hijos, Gianluca y Catalina. “Si separo los momentos más felices de mi vida, te digo que fueron dos: cuando logré ser jugador profesional y cuando nacieron mis hijos”, asegura. Su mayor deseo es verlos crecer y ser felices.
Los años pasaron, los estadios se multiplicaron, las camisetas cambiaron, pero el amor por el fútbol nunca se apagó. “JJ” sigue en la cancha, enseñando a los más chicos que el talento es solo una parte del camino y que la verdadera clave está en la constancia. (Producción periodística: Sofía Lucena)