La práctica constante de actividad física no solo ofrece ventajas para el corazón y el cerebro, sino que se transforma en una herramienta clave para el cuidado de la vista a largo plazo. La ciencia demuestra que mantener una rutina de entrenamiento, sobre todo cuando es vigorosa, disminuye la aparición de enfermedades visuales vinculadas al paso de los años. Padecimientos como el glaucoma y la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) se reducen significativamente gracias a esta práctica regular.
La relación entre el movimiento corporal y la prevención de trastornos oculares se basa fundamentalmente en la mejora de la circulación sanguínea. Phillip Yuhas, experto optometrista, señala que el ojo requiere de un gran suministro de sangre, por lo que un sistema cardiovascular sano reduce los riesgos de afecciones visuales. Una circulación eficiente asegura la recepción adecuada de oxígeno y nutrientes en la retina y la mácula, elementos indispensables para mantener la agudeza visual central.
Tres ejercicios que ayudan a proteger la vista
Correr
Correr, junto a otras actividades cardiovasculares intensas, representa una medida preventiva altamente eficaz contra el daño visual. Este tipo de deporte vigoroso resulta central para la protección ocular, especialmente para personas con historial familiar de enfermedades de la visión. Su práctica permite el mantenimiento de la salud del corazón, reduciendo el peligro futuro de padecimientos oculares. El ejercicio suave, como la simple caminata, simplemente no proporciona idéntico nivel de defensa visual.
Entrenamiento de Fuerza
Las actividades de alta intensidad, como levantar pesas, ofrecen la mayor disminución del riesgo de enfermedades oculares. Rutinas de fuerza variada pueden integrarse de forma gradual a cualquier planificación, siempre respetando los límites individuales y la debida supervisión médica. Este ejercicio logra frenar el crecimiento anormal de vasos sanguíneos dentro de los ojos, factor clave en el desarrollo de la DMAE. La constancia y el esfuerzo demandado marcan la diferencia en el cuidado visual a largo plazo.
Natación y Ciclismo Enérgico
La natación, al igual que el ciclismo enérgico, califica como ejercicio vigoroso y es fundamental en la prevención ocular. Estas actividades se deben practicar con la suficiente intensidad para asegurar el efecto protector deseado sobre el sentido de la vista. Lo esencial consiste en mantener la rutina sostenida a lo largo del tiempo, porque los beneficios corporales resultan acumulativos y continuos. Este compromiso contribuye a preservar la visión saludable, además del bienestar general del organismo.























