Las últimas semanas dejaron en alerta a dos importantes instituciones académicas argentinas: la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF) y la Universidad Católica Argentina (UCA). Ambas recibieron inquietantes correos electrónicos en los que usuarios anónimos anunciaban la inminencia de ataques armados. Un elemento se repetía en todos los mensajes: el número 764, asociado a un grupo satánico de extrema derecha cuya presencia digital genera preocupación en distintos países.
En uno de los mails enviados a la UNTREF, el remitente -identificado como “asmodeus764”- no dejó lugar a dudas sobre su intención: “Transmitiré en Discord la masacre a la organización 764. Iré con mi escopeta en mano y en mi mochila iré con explosivos y armas blancas para asesinar a la mayor cantidad de gente posible”, advertía. El mensaje replicaba la modalidad de otro correo que la UCA había recibido el 7 de noviembre, también firmado por alguien que se presentó como “militante de la red 764” y que forzó la evacuación de sus sedes en Mendoza, Rosario y Puerto Madero. “Mañana conocerán a su Dios”, decía aquella amenaza, reproducida por Infobae.
Ante la gravedad de la situación, se activó de inmediato un operativo encabezado por el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal (PFA), con la intervención de la Unidad Fiscal Especializada en Ciberdelincuencia (UFECI), las divisiones antiterroristas de la Policía Bonaerense y de la Ciudad de Buenos Aires, y el apoyo del FBI e Interpol.
Un grupo nacido en la oscuridad digital
Pero ¿qué es exactamente “764”? De acuerdo con las investigaciones, se trata de una organización satánica de extrema derecha cuyo origen se remonta al estadounidense Bradley Cadenhead, quien actualmente cumple 80 años de prisión tras declararse culpable en 2023 por múltiples cargos vinculados a pornografía infantil. La comunidad fue lanzada en Discord y habría tomado su nombre del código postal de Stephenville, Texas, lugar de residencia de Cadenhead en ese periodo.
Las autoridades internacionales describen a sus integrantes como “depredadores cibernéticos”: se infiltran en plataformas frecuentadas por adolescentes vulnerables, construyen vínculos de confianza y luego los coaccionan para que adopten conductas violentas o autodestructivas. Según reportes del FBI y la Agencia Nacional contra el Crimen (NCA) del Reino Unido, los miembros de “764” manipulan a sus víctimas para que realicen actos sexuales, se autolesionen o incluso intenten suicidarse, mientras el resto de la red observa en tiempo real, tal como consignó ABC News.
La organización ha sido definida como una “secta neonazi satánica” que glorifica atentados como la Masacre de Columbine y que busca introducir a los jóvenes en ideologías extremas. El Departamento de Justicia de Estados Unidos advirtió que su estrategia es clara:
“Buscan insensibilizar a los jóvenes ante la violencia y socavar las normas sociales al respecto. Normalizan la posesión, producción y difusión de material de abuso sexual infantil explícito y material violento para corromper y preparar a sus víctimas para futuros actos de violencia, ganar notoriedad entre otros miembros de la red y sembrar el terror con el fin de acelerar el caos bajo la ideología de 764, buscando la desestabilización social”.
¿Hay presencia local?
En Argentina, los investigadores no han encontrado evidencia de que la organización opere activamente en el país. Sin embargo, fuentes del caso señalaron a Infobae que los autores de los correos podrían estar intentando “sumar puntos para poder integrarla”, replicando las prácticas intimidatorias que caracterizan a la red.
Mientras la investigación sigue su curso con participación internacional, las universidades reforzaron sus protocolos de seguridad y las autoridades mantienen la vigilancia activa.






















