FIGURA. El arquero sostuvo al equipo en la definición y terminó siendo determinante en el momento más caliente de la noche. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL
Daniel Moyano todavía estaba eufórico. Saltaba, abrazaba, gritaba con sus compañeros y, aun así, intentaba poner en palabras lo que acababa de vivir. El arquero fue la gran figura de Tucumán Central en la final frente a General Paz Juniors y terminó transformándose en héroe en la definición por penales que terminó 4-3 en el estadio de la Liga Catamarqueña.
“No tengo una explicación clara. Justo nuestros dos goleadores erraron los penales. Siempre que hago un error, ellos me terminan salvando y, por suerte, hoy los pude salvar a ellos”, dijo, todavía con la adrenalina a flor de piel.
Moyano confesó que atravesó la serie con convicción. “El fútbol es día a día. Y siempre tenemos que competir con nosotros mismos. Estaba muy suelto a la hora del segundo penal”, explicó, recordando uno de los momentos clave de la noche.
El arquero también arrastraba una espina personal. “Me tocó perder una gran final con Villa Mitre contra Racing de Córdoba por el Nacional B. Tenía eso en la cabeza en la previa y me invadían los pensamientos negativos. Pero pude limpiarme para la final”, aseguró, evidenciando que la experiencia pasada fue impulso y no carga.
En medio de los festejos, dejó abierta la puerta a una decisión importante: “Ahora quiero analizar qué será el futuro. Tengo que hablar con mi familia y ver qué hacemos”. Por lo pronto, Moyano ya escribió su nombre en la historia grande de Tucumán Central.






















