Lionel Messi, a corazón abierto: "Dios me regaló mucho más de lo que yo pensaba"
En una charla íntima con Luzu TV, el astro repasó sus manías, la rutina familiar en Miami y descartó ser DT en el futuro. Además, confesó sus "rarezas" fuera de la cancha y aseguró que, tras la gloria en Qatar, disfruta del fútbol sin cuentas pendientes.
ÍNTIMO. En una entrevista con Luzu TV, Lionel Messi habló de sus logros, su día a día en casa y sus futuro deportivo.
El 2026 asoma en el horizonte como un año cargado de adrenalina para Lionel Messi. Con la camiseta del Inter Miami y, sobre todo, con la celeste y blanca: tendrá la Finalissima y el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá como grandes desafíos. Pero antes de calzarse los botines de manera oficial, el rosarino se sentó en el living de un famoso canal de streaming (Luzu TV) y, lejos del cassette, mostró su versión más íntima: la del padre, el esposo y el hombre detrás del mito.
Pelota sí, pero afuera
Aunque parezca increíble, en la casa del mejor jugador del mundo el fútbol tiene restricciones. "En casa mucho no nos dejan jugar a la pelota, ja", confesó Leo entre risas, apuntando a los límites que impone Antonela Roccuzzo para mantener el orden. Sin embargo, la pasión se filtra en los huecos de la rutina: "Vivimos con la pelota. Todo el día. En realidad, ellos salen del cole y ya venimos para el club. Entrenan lunes, martes, ya meriendan y venimos para acá. No hay mucho tiempo. Pero cuando podemos, hacemos un 'loquito' o algo en el medio".
Esa obsesión por el fútbol convive con otras manías domésticas. Messi admitió ser un fanático del orden, rasgo que, asegura, heredaron dos de sus hijos. "No me gusta que me toquen las cosas, tengo que saber dónde está cada cosa. Desde chiquito soy así. Y Thiago es igual a mí. Ciro también", detalló.
"Soy más raro que la mierda"
Uno de los momentos más honestos de la charla fue cuando el "10" se autoanalizó. Lejos de la imagen de frialdad que a veces proyecta, se definió como una persona que necesita sus espacios. "Tengo mi parte de que soy más raro que la mierda (sic) también... Me gusta mucho estar solo, disfruto del estar solo. El quilombo de la casa con los tres chicos corriendo para todos lados por ahí me termina saturando y me gusta mi momento de soledad, de estar tranquilo", explicó.
También reconoció que le cuesta exteriorizar sus problemas: "Soy mucho de comerme las cosas yo, de guardarme todo para adentro, de comerme los problemas solo". Aunque en el pasado hizo terapia durante su etapa en Barcelona, hoy prefiere procesar todo internamente.
El crítico y el cholulo
En lo deportivo, Messi no duda: su juez más severo es él mismo. "Yo fui el crítico número uno conmigo mismo. Yo sé cuándo hice las cosas bien y cuándo las hice mal", afirmó tajante. Esa autoexigencia la mamó desde chico, siempre buscando la aprobación de su padre, Jorge, con quien comparte la visión futbolística más profunda.
Pero fuera de la cancha, Leo sorprendió con una confesión risueña: le gusta el chisme. "Me gusta, soy como mi vieja que le gusta todo. A 'Anto' no le gusta tanto, soy más yo. Pero para estar al día nada más. Lo saqué de mi mamá, que es cholula. Si ella pudiera, se va con Ángel de Brito a LAM", bromeó. Además, contó que consume series en familia (mencionó Envidiosa) y que mira mucho contenido resumido en redes sociales, aunque cuida cada "follow" que da para evitar polémicas.
¿Futuro dirigente?
Con la carrera en su etapa final, la pregunta sobre el "después" es inevitable. Messi descartó casi de plano la dirección técnica, pero abrió una puerta interesante: la gestión. "Técnico la verdad no me veo. Mánager me gusta, pero si tengo que decir algo, me gusta más la parte esa de propietario. Poder tener mi propio club y hacer crecer un club, arrancar de abajo y poder darle la oportunidad a chicos y gente de crecer. Eso es lo que más me llamaría", proyectó.
De Riquelme a Van Gaal
Hubo tiempo para repasar momentos icónicos, como el "Topo Gigio" a Louis Van Gaal en Qatar. "Con Román (Riquelme) hablo seguido, pero por el gesto no le dije nada. Me salió de la nada y después me quería matar cuando nos empataron. Yo pienso que se reacciona como se puede y queda todo ahí adentro", reflexionó, admitiendo que en la cancha se "transforma".
Por último, relajado, Messi dejó en claro que ya no tiene cuentas pendientes. "Dios me regaló mucho más de lo que yo pensaba. Las señas que le hice a mi familia en el palco en Qatar eran eso: 'Ya está'. Todo lo que venga ahora ya es de arriba".























