A seis meses del inicio del Mundial 2026, una noticia encendió las alarmas en el entorno de la selección argentina. En pleno mercado de pases europeo, Thiago Almada fue declarado transferible por Atlético de Madrid, una decisión que abre un escenario de incertidumbre en el momento más sensible de la temporada.
El mediocampista argentino había llegado al club español a mediados de 2025 como una de las apuestas fuertes del proyecto deportivo. Sin embargo, con el correr de los meses fue perdiendo protagonismo. Entre lesiones, falta de continuidad y una competencia interna cada vez más exigente, pasó de ser una alternativa habitual a quedar relegado en la consideración.
En lo que va de la temporada, Almada disputó apenas 15 partidos oficiales, con un promedio bajo de minutos por encuentro. Tras un arranque prometedor, una lesión lo sacó del ritmo y nunca logró recuperar su lugar. Con ese panorama, el club decidió abrirle la puerta a una salida, una señal clara de que no será prioridad en el corto plazo.
Un escenario que inquieta rumbo a 2026
La situación genera preocupación no sólo por la pérdida de protagonismo, sino también por el riesgo concreto de quedar sin club si no aparece una oferta acorde en las próximas semanas. Con el Atlético dispuesto a escuchar propuestas, el futuro del volante quedó atado a un mercado que no siempre garantiza resoluciones rápidas, especialmente en enero.
En clave selección, el tema no pasa desapercibido. Lionel Scaloni lo tiene en consideración, pero la falta de ritmo competitivo puede convertirse en un factor determinante en un año donde cada convocatoria empieza a definirse con lupa. A meses del Mundial, el talento está intacto, pero el tiempo apremia y el margen de error es cada vez más chico.





















