Ocho ejercicios faciales que pueden ayudar a reducir la papada y mejorar el perfil del rostro

Aunque eliminarla por completo es difícil sin cirugía, la papada puede disminuirse con ejercicios específicos.

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Hace 3 Hs

La papada es una acumulación de grasa situada debajo de la barbilla que puede presentarse con mayor o menor grosor y flacidez, y que suele afectar el perfil y las facciones del rostro. Su eliminación total resulta compleja sin recurrir a procedimientos de cirugía estética. Sin embargo, distintos ejercicios faciales podrían ayudar a reducirla y a tonificar esa zona, así como otras áreas del rostro.

Según señala el Journal of the European Academy of Dermatology & Venereology, la papada puede generar baja autoestima, incomodidad y angustia. Este tipo de grasa también puede acumularse en el cuello y la cara, dando lugar a un morfotipo facial más redondeado. Su aparición responde a múltiples factores, entre ellos el envejecimiento -con la consecuente flacidez y disminución del tejido graso en la parte inferior del rostro-, la constitución física, la predisposición genética y el sobrepeso, que favorece la acumulación de grasa debajo de la mandíbula.

A estos factores se suman la mala alimentación, el sedentarismo, la exposición solar frecuente -que puede provocar pérdida de colágeno y flacidez-, la pérdida abrupta de peso, que deja exceso de tejido en la barbilla, y algunas enfermedades, como los trastornos de la glándula tiroidea.

Si bien existen procedimientos estéticos para eliminar la papada, algunos pueden implicar riesgos o efectos secundarios como hinchazón, hematomas, dolor, edemas o entumecimiento, tal como advierte un artículo de JAMA Facial Plastic Surgery. Por ese motivo, una alternativa accesible es realizar ejercicios en casa.

Al igual que ocurre con otros músculos del cuerpo, la constancia es clave. Practicados a diario, estos ejercicios pueden tonificar la zona a mediano y largo plazo y contribuir a reducir la papada. No obstante, es importante aclarar que no permiten perder grasa de forma localizada, sino fortalecer los músculos del cuello y el rostro. Entre los más recomendados se encuentran los siguientes:

Uno de ellos son los movimientos con la lengua. Con la boca cerrada, se debe mover la lengua en círculos, intentando tocar el paladar superior e inferior. Se aconseja realizar entre 10 y 15 repeticiones, tres veces al día. Al principio puede resultar difícil, pero con la práctica se vuelve más sencillo.

Los estiramientos de cuello, similares a los que realizan los deportistas antes o después de entrenar, también pueden ayudar a tonificar la zona y a descontracturar cuello y espalda. Se recomienda sentarse con la espalda recta y los brazos a los lados del cuerpo, estirar el cuello hacia arriba, girarlo con cuidado hacia un lado y mantener la posición unos segundos, para luego repetir hacia el lado contrario. Pueden hacerse 10 repeticiones.

Otro ejercicio consiste en pronunciar las vocales de forma exagerada, abriendo la boca lo más posible y manteniendo la posición durante algunos segundos. Se sugiere repetir el ejercicio al menos cinco veces seguidas, dos veces al día.

Masticar chicle es una opción simple y cotidiana. Se recomienda hacerlo dos o tres veces al día, preferentemente sin azúcar. Este movimiento activa numerosos músculos de la cara y el cuello.

El ejercicio del beso también puede resultar útil. Sentado con la espalda recta, se debe levantar la cabeza como si se mirara hacia el techo y estirar los labios como si se diera un beso a alguien lejano. Esto genera un estiramiento en el cuello. Se pueden realizar varias repeticiones a lo largo del día.

Sacar la lengua es otro ejercicio sencillo: consiste en extenderla lo máximo posible durante 10 a 15 segundos y repetir tantas veces como se pueda.

El movimiento del puchero, similar al gesto que hacen los niños cuando están tristes, ayuda a tonificar los músculos del cuello. Se debe extender el labio inferior hacia abajo, intentando acercarlo al mentón, mantener la posición entre cinco y 10 segundos y repetir.

Por último, el ejercicio de llevar la lengua hacia la nariz consiste en intentar tocar la punta de la nariz con la lengua, mantener la posición durante 10 segundos, relajar y repetir.

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