IncluITe: la plataforma creada en el Norte argentino que traduce texto a Lengua de Señas y rompe barreras para personas sordas

Desarrollada por dos mujeres salteñas y un programador riojano, ya se usa en la atención al público en la Municipalidad de Salta.

HERRAMIENTA INCLUSIVA. La plataforma permite actualmente traducir texto a Lengua de Señas Argentina en tiempo real y está en desarrollo la función de traducción de voz. / CAPTURA DE PANTALLA HERRAMIENTA INCLUSIVA. La plataforma permite actualmente traducir texto a Lengua de Señas Argentina en tiempo real y está en desarrollo la función de traducción de voz. / CAPTURA DE PANTALLA

¿Por qué una persona sorda todavía encuentra barreras para hacer un trámite básico? Esa pregunta, tan simple como incómoda, fue el puntapié inicial de IncluITe (incluite.com.ar), una plataforma web gratuita desarrollada en el norte argentino que ya se usa en la atención al público de la Municipalidad de Salta. La página ofrece traducción de texto a Lengua de Señas Argentina (LSA) y módulos de alfabetización para aprender desde cero, incluso desde casa.

Detrás del proyecto están Araceli Rodríguez (33), referente sorda e instructora universitaria de Lengua de Señas Argentina; Carolina Ruiz (41), profesora de Educación Especial y especialista en TIC; y David Sigampa (37), licenciado en Sistemas, desde La Rioja. Tres trayectorias distintas que se cruzaron para achicar la brecha comunicacional entre personas sordas y oyentes a través de la tecnología.

“La lengua de señas no es solo mover las manos. Tiene expresión facial, uso del espacio, identidad cultural. Eso, si no hay una persona sorda involucrada, no se ve”, explica Araceli, en diálogo con LA GACETA. Su imagen real fue la base para crear Arita, el avatar 3D que traduce texto a LSA dentro de la plataforma. “No quería que fuera un dibujo vacío. Quería que se entienda”, resume.

LOS CREADORES. Carolina Ruiz, Araceli Rodríguez y David Sigampa, impulsores de la plataforma web nacida en el Norte Argentino. / CORTESÍA CAROLINA RUIZ LOS CREADORES. Carolina Ruiz, Araceli Rodríguez y David Sigampa, impulsores de la plataforma web nacida en el Norte Argentino. / CORTESÍA CAROLINA RUIZ

Los inicios del equipo

El encuentro entre los tres fue a la distancia. En octubre de 2024, un ingeniero les mostró a Carolina y Araceli un video de una primera versión del sistema, que intentaba traducir voz a lengua de señas. Esta última advirtió de inmediato el problema: la traducción no era clara ni comprensible para la comunidad sorda.

Esa devolución llegó hasta David, creador del proyecto, que trabajaba desde La Rioja. La primera reunión fue por videollamada. “Ahí entendí que la tecnología tenía que adaptarse a la lengua de señas y no al revés”, recuerda. Desde ese momento, IncluITe dejó de ser solo un desarrollo técnico y pasó a construirse como un trabajo colaborativo entre provincias, saberes y experiencias.

Sigampa había iniciado el proyecto desde la empatía y la observación directa. Mientras trabajaba en la Escuela Especial “Amor y Esperanza” N.º 379 de Chilecito, buscaba que su formación en sistemas tuviera impacto social. “Sentí la necesidad de poner mis conocimientos al servicio de una causa con sentido”, cuenta.

UN PROYECTO CON IMPACTO SOCIAL. La página nació con la intención de  desarrollar un software que facilitara la interacción entre personas sordas y oyentes. / CAPTURA DE PANTALLA UN PROYECTO CON IMPACTO SOCIAL. La página nació con la intención de desarrollar un software que facilitara la interacción entre personas sordas y oyentes. / CAPTURA DE PANTALLA

En ese cruce apareció con fuerza el rol de Carolina, cuya relación con la lengua de señas es personal y profunda. En su familia todos son hipoacúsicos, excepto ella. “La tecnología siempre fue una herramienta para comunicarnos. Cuando vi el avatar, supe que podía mejorarse”, relata.

Sin presupuesto ni financiamiento externo, ella empezó a trabajar con lo que tenía a mano. “El primer avatar lo fui generando con mi celular. Todo fue a pulmón”, recuerda. Más adelante, junto a Araceli, lograron reunir dinero para comprar una tablet y avanzar con mayor precisión. Así nació Arita: un avatar con expresión facial, estructura lingüística real e identidad cultural, basado en la imagen de una persona sorda.

“Arita no es un dibujo. Es lengua, es cultura y es identidad”, enfatiza Araceli. Su rol no es simbólico: supervisa cada seña, cada gesto y cada expresión. “La lengua de señas no vive solo en las manos. Vive en la cara, en el cuerpo y en la experiencia de quien la usa todos los días”, sostiene.

VISUALIZACIÓN. Ella es Arita, un avatar virtual 3D, generado por Carolina y basado en Araceli. /  INCLUITE VISUALIZACIÓN. Ella es Arita, un avatar virtual 3D, generado por Carolina y basado en Araceli. / INCLUITE

Tecnología para la comunidad

De cara al futuro, el principal desafío del equipo es lograr que IncluITe pueda crecer y sostenerse en el tiempo. Hoy el proyecto se desarrolla sin financiamiento externo y necesita recursos para cubrir gastos operativos, sumar equipamiento tecnológico y ampliar el diccionario de señas que utiliza la plataforma. También buscan fortalecer el equipo humano para acelerar el desarrollo del módulo de traducción de voz y expandir los contenidos pedagógicos.

“Estamos convencidos de que, con el apoyo adecuado, esta herramienta puede convertirse en una solución de alcance nacional y garantizar el derecho a la comunicación en cada rincón del país”, señalan.

La imagen que guía ese camino es simple y poderosa. “Imagino a una persona sorda sacando el celular en una oficina pública y pudiendo comunicarse sin depender de nadie”, dice Araceli. “Eso antes no pasaba”. Desde Salta y La Rioja, el equipo de IncluITe demuestra que la innovación también puede construirse con convicción, trabajo colectivo y una idea clara de inclusión. Los avances del proyecto pueden seguirse en Instagram: @incluite.ok.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios