JAVIER MILEI Y DONALD TRUMP. ARCHIVO
El respaldo financiero que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, otorgó a la Argentina a mediados de 2025 marcó un punto de inflexión en la política exterior estadounidense hacia América Latina. Según un análisis de Bloomberg, medio de referencia en información económica global, no es Venezuela sino la Argentina el país donde se medirá el verdadero éxito de la estrategia de Trump para contener la creciente influencia de China en la región.
La publicación recordó que, en septiembre pasado, el Tesoro de Estados Unidos desembolsó U$S20.000 millones para apuntalar al gobierno de Javier Milei en uno de los momentos más delicados de su gestión. Esa inyección financiera no solo evitó un colapso del peso argentino en la antesala de las elecciones legislativas, sino que también consolidó el alineamiento político y económico entre Washington y la administración libertaria.
Bloomberg señaló que, si bien la eventual caída del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela fue el ejemplo más visible de la política exterior de Trump, es el caso argentino el que permite observar hasta dónde puede llegar la denominada “Doctrina Donroe”, una reinterpretación moderna de la Doctrina Monroe que busca restablecer el dominio de Estados Unidos en el continente. El desafío, subrayó la agencia, consiste en revertir dos décadas de avance económico chino en América Latina.
De acuerdo con datos citados por Bloomberg, la inversión extranjera directa de China en la región superó los U$S 180.000 millones hasta el tercer trimestre del año pasado, y su influencia económica ya supera a la de Estados Unidos en 14 de los 33 países latinoamericanos desde el inicio del siglo, según cifras de Rhodium Group y Bloomberg Economics.
El apoyo a Milei fue considerado un hecho excepcional. La periodista Manuela Tobias destacó en su artículo que “el Tesoro no había intervenido de ese modo en una economía latinoamericana desde la crisis cambiaria de México en 1995”, un episodio que en aquel momento amenazaba con extenderse a la economía estadounidense.
Bloomberg remarcó que, aunque los problemas del peso argentino no representaban un riesgo sistémico para Estados Unidos, la administración Trump decidió asistir a un país que había alineado su política exterior y su programa económico con los intereses de Washington. A cambio, sostuvo la publicación, Milei devolvió el respaldo “colocando obstáculos a proyectos chinos” en el país.
Entre los ejemplos mencionados, Bloomberg enumeró que, poco después de recibir la ayuda estadounidense, el Gobierno argentino impuso nuevas trabas a la construcción de un telescopio chino en la Cordillera de los Andes. Además, mientras avanzaba con un nuevo plan nuclear, mantuvo congelado un proyecto de planta por U$S8.000 millones respaldado por Pekín. En diciembre, incluso, una empresa china volvió a quedar fuera de la competencia por un proyecto de dragado del río Paraná, una vía estratégica para las exportaciones argentinas.
En paralelo, la agencia destacó el fortalecimiento del vínculo personal entre Milei y Trump. El presidente argentino realizó visitas frecuentes a Mar-a-Lago, a la Casa Blanca y participó en foros conservadores en Estados Unidos, en una estrategia orientada a consolidar la alianza política. Ese acercamiento, según Bloomberg, rindió frutos en octubre, cuando Milei obtuvo una victoria aplastante en las elecciones legislativas que le permitió avanzar con su programa de transformación económica.
No obstante, el informe subrayó las contradicciones del escenario. Durante 2025, las exportaciones argentinas a China crecieron un 57% en comparación con el año anterior, frente a un aumento del 26% en los envíos a Estados Unidos. Además, pese al respaldo de Washington, Milei evitó romper completamente con Pekín: moderó su discurso tras asumir la presidencia y en abril renovó una línea de swap cambiario con el Banco Popular de China por U$S18.000 millones. A esto se suma que la instalación espacial china en territorio argentino -que Estados Unidos sostiene que podría tener fines militares- continúa operativa.
“Eso refleja una realidad que Trump eventualmente deberá reconocer: por más que quiera expulsar a China de América Latina, Pekín llegó para quedarse”, sostuvo el artículo. Y agregó que ni siquiera un gobierno plenamente alineado con Washington puede rehacer por completo las relaciones geopolíticas y económicas solo por deseo de Estados Unidos.
Bloomberg insistió en que la magnitud de la inversión china en la región explica esa dificultad. Con más de U$S180.000 millones invertidos hasta el tercer trimestre del año pasado, la influencia económica de Pekín supera a la de Estados Unidos en buena parte del continente. Incluso, pese al giro de Trump desde una retórica confrontativa hacia acciones directas en Venezuela, pocos gobiernos latinoamericanos se mostraron dispuestos a seguir automáticamente el liderazgo estadounidense.
En una región urgida de inversiones en infraestructura, tecnología, explotación de tierras raras y modernización industrial, Bloomberg concluyó que pocos países ven hoy a Estados Unidos como una alternativa creíble al financiamiento que ofrece China. Para que la reinterpretación de la Doctrina Monroe tenga eficacia política, advirtió, Washington deberá modificar de manera profunda su presencia económica y diplomática en América Latina.
De lo contrario, tanto aliados como adversarios de Estados Unidos se verán obligados a equilibrar su relación con ambas superpotencias, sin margen para prescindir de ninguno de esos apoyos estratégicos. En ese contexto, recordó la publicación, el propio Javier Milei anunció la semana pasada en una entrevista televisiva que planea visitar China hacia finales de este año, una señal elocuente de ese delicado equilibrio geopolítico.




















