La “bazuka económica” que la Unión Europea puede usar contra Trump

El instrumento anticoercitivo prevé restricciones a productos y servicios extra bloque. Respuesta a la amenaza de Washington de imponer aranceles si no apoyan la toma de Groenlandia.

“NUCLEAR”. Macron planteó la posibilidad de contraatacar con el arma comercial que aprobó la UE en 2023. “NUCLEAR”. Macron planteó la posibilidad de contraatacar con el arma comercial que aprobó la UE en 2023.
Hace 7 Hs

BRUSELAS, Bélgica.- Cada vez son más fuertes los llamamientos para que la Unión Europea despliegue su poderoso “instrumento anticoercitivo” en respuesta a las amenazas del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer aranceles en su disputa por Groenlandia.

Trump sorprendió a Europa el sábado cuando prometió gravámenes de hasta el 25% a Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos y Suecia, así como a los países no miembros de la UE Reino Unido y Noruega, a menos que ese territorio autónomo danés sea cedido a Estados Unidos.

El presidente francés, Emmanuel Macron, planteó la posibilidad de contratacar con el arma comercial de la UE, conocida como la opción “bazuca” o “nuclear”, que se creó en 2023 pero nunca se ha activado.

La líder del grupo liberal Renew en el Parlamento Europeo, Valerie Hayer, también pidió que se utilizara ese instrumento.

La herramienta tiene por objeto disuadir la coacción económica contra cualquiera de los 27 Estados miembros de la UE.

La UE define la coerción como la “aplicación o amenaza de aplicación por parte de un tercer país de medidas que afectan al comercio o a la inversión”, interfiriendo así “en las decisiones soberanas legítimas” del bloque y de los Estados miembros.

Ariete europeo

Este “ariete” permite a la UE tomar medidas como restricciones a la importación y exportación de bienes y servicios en su mercado único de 450 millones de personas. También otorga a Bruselas la facultad de limitar el acceso de las empresas estadounidenses a los contratos de adquisición pública en Europa.

El año pasado, la UE amenazó con utilizar esta arma durante las difíciles negociaciones comerciales con Trump para evitar aranceles elevados, pero ambas partes llegaron a un acuerdo.

Uno de los principales objetivos podrían ser los gigantes tecnológicos estadounidenses, ya que Estados Unidos tiene un superávit de servicios con la UE.

Bruselas ya tiene una lista de servicios estadounidenses que podrían ser objeto de medidas.

La creación del instrumento se produjo después de que Lituania acusara a China de prohibir sus exportaciones porque Vilna permitió la apertura de una representación diplomática taiwanesa en su territorio en 2021.

Un despliegue lento

Tanto la Comisión Europea como los Estados miembros tienen derecho a solicitar su activación, pero para ello se necesitaría el visto bueno de al menos el 55% de los países que voten a favor, lo que representa el 65% de la población del bloque.

Incluso si Bruselas activara el dispositivo, podrían pasar meses antes de que se tomaran medidas, según las normas. La Comisión dispone de cuatro meses para investigar al tercer país acusado de políticas comerciales perjudiciales; a continuación, los Estados miembros tendrían entre ocho y 10 semanas para respaldar cualquier propuesta de acción. Sólo entonces el órgano ejecutivo de la UE tendría luz verde para preparar medidas, que entrarían en vigor en un plazo tentativo de seis meses.

Pero el mero hecho de iniciar una investigación en virtud de este instrumento enviaría un poderoso mensaje de que Bruselas está dispuesta a contraatacar a su importante aliado. Hayer, del grupo Renew, dijo: “El instrumento anticoerción es nuestra arma nuclear económica”.

Advertencia

El enviado comercial de Estados Unidos advirtió a los países europeos que “no sería prudente” recurrir a ese mecanismo de defensa económica. “Cada país hará lo que sea mejor para sus intereses nacionales”, declaró el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, a un pequeño grupo de periodistas en la cumbre de Davos. Añadiendo que recurrir al instrumento contra la coerción “no sería prudente”, haciéndose eco de lo que dijo el lunes el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent.

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