Las condiciones del ENOS son consistentes con una fase débil de La Niña. Fuente: SMN
Gran parte del clima del mundo está condicionado por un fenómeno natural a veces temido y en otras ocasiones celebrado. El Niño/Oscilación del Sur (ENOS) es uno de los patrones más importantes de la variabilidad climática interanual, afectando a los niveles de precipitaciones y sequía en las diversas partes del globo. De acuerdo con el último informe de enero de 2026 del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), las condiciones de este evento se mantienen consistentes con una etapa débil de La Niña, transicionando a un período de condiciones neutrales.
Este proceso, que recibiría su nombre por “El Niño Jesús”, se caracteriza por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, asociada a cambios en la atmósfera que pueden durar desde varios meses a pocos años. Como explican desde el SMN, El Niño y La Niña son los componentes oceánicos, mientras que la Oscilación del Sur es el factor atmosférico, y ambos dan origen al término El Niño/Oscilación del Sur. Esta oscilación comprende tres fases: El Niño, La Niña y una instancia neutra.
El episodio tiene una periodicidad irregular, usualmente ocurre cada dos a siete años, y se declara una fase El Niño/La Niña cuando las temperaturas del mar en el Pacífico oriental tropical aumentan/disminuyen 0,5°C por encima/por debajo del promedio durante varios meses consecutivos (5 trimestres).
La llegada de El Niño aún no sucederá
El último reporte del SMN advierte que la oscilación se encuentra en su fase más débil, por lo que sus efectos serán menores. Por lo general, en nuestro país, durante la primavera y verano el noreste argentino tiende a registrar precipitaciones superiores a las habituales durante una fase El Niño. Durante la fase La Niña, en la misma zona, se tiende a registrar lluvias por debajo de lo ordinario.
A diferencia de lo que se esperaba, los indicadores anuales reflejaron que todavía estamos bajo los efectos de un ciclo débil de La Niña. Esto se traduce en temperaturas del agua del mar más frías de lo común en el Océano Pacífico y vientos alisios intensificados. Sin embargo, este escenario tiene fecha de vencimiento próxima. Según el último reporte oficial, el Índice de Oscilación del Sur comenzó a mostrar valores neutrales. Esto marca el inicio del fin de la etapa fría, sugiriendo que el clima está buscando un equilibrio tras meses de anomalías.
Un período de transición a la neutralidad
La llegada de “El Niño” (asociado históricamente a un aumento en el régimen de precipitaciones) no será inmediata. Los modelos dinámicos y estadísticos del SMN arrojaron que existe más de un 60% de chances de que el trimestre enero-febrero-marzo sea de transición a condiciones neutrales. Mientras que se determinó un debilitamiento de La Niña, la fase fría del fenómeno, lo que aleja el riesgo de sequías extremas, pero no activa de inmediato el fenómeno inverso.
Por el momento, no hay señales de un arribo inminente de "El Niño" en los próximos meses; el escenario más probable es un verano con condiciones "neutras".
Para el NOA y Tucumán, una fase neutra significa que el clima dependerá más de factores regionales que de las grandes corrientes oceánicas. Esto implica que las lluvias que sucedieron en el último tiempo no tienen relación con estos oscilamientos.























