PROBLEMAS. Úbeda tiene un gran dilema en el ataque de su equipo.
El debut ya está encima y Boca llega con una incógnita central en la conformación de su ataque. A días del estreno en el Torneo Apertura frente a Deportivo Riestra, Claudio Úbeda debe resolver un escenario poco habitual: el plantel no tiene, hoy, un centrodelantero disponible para ocupar el área.
Edinson Cavani y Milton Giménez no lograron entrenarse con normalidad durante el verano y quedaron al margen del arranque del torneo. A ese panorama se sumó la molestia física de Miguel Merentiel, quien tampoco estaría disponible tras el amistoso ante Olimpia. Así, Boca afronta su estreno sin una referencia natural en el área rival.
BAJAS. Por el momento Cavani, Giménez y Merentiel no estarán a disposición del entrenador.
El contexto remite inevitablemente a un antecedente fuerte en la historia del club. En el primer semestre de 2003, tras la salida de Martín Palermo al Villarreal, el "Xeneize" quedó sin un “9” clásico en plena Copa Libertadores. Carlos Bianchi, lejos de buscar un reemplazo directo, optó por una solución colectiva que terminó siendo tan eficaz como recordada.
La apuesta del Virrey fue conformar una dupla ofensiva con Guillermo Barros Schelotto y Marcelo Delgado. Ninguno respondía al perfil tradicional de centrodelantero, pero la movilidad, la inteligencia para ocupar espacios y el entendimiento mutuo suplieron la ausencia de un goleador de área. En 16 partidos compartidos, marcaron 18 goles y fueron piezas decisivas en el camino internacional de aquel equipo.
HISTORIA. La dupla Barros Schelotto y
El funcionamiento respondía a una consigna clara. “Si uno desbordaba, el otro tenía que atacar el área”, explicó años después Guillermo, al recordar una idea simple que permitió resolver un problema estructural sin modificar la identidad del equipo. Carlos Tevez integraba el plantel, aunque en ese momento aún no era titular y terminaría consolidándose más adelante, tras las semifinales.
Hoy el escenario es distinto, pero el desafío guarda similitudes. Con pocas opciones naturales para el puesto, Úbeda analiza variantes que se alejan del molde clásico. Alan Velasco aparece como alternativa para moverse como falso nueve, mientras que Lucas Janson, de buen ingreso ante Olimpia, surge como otra posibilidad para completar el frente de ataque desde la movilidad y no desde la referencia fija.
No se trata de repetir una fórmula ni de comparar contextos incomparables. Sin embargo, la historia reciente del club demuestra que Boca ya supo reinventarse cuando faltaron las piezas tradicionales en ofensiva. Otra vez, justo cuando empieza a rodar la pelota, la respuesta parece estar menos en los nombres y más en la idea.





















