DISERTACIÓN. Pereyra habló de la conexión entre el intestino y el cerebro
Como si se tratara de un test para reconocer síntomas, el gastroenterólogo Facundo Pereyra abrió su último taller en Tucumán con una serie de preguntas al público. “¿Alguien tiene hinchazón en las manos o en los pies? ¿Fatiga, falta de energía? ¿Dolor articular o cambios de ánimo sin causa?”, lanzó ante más de 300 personas reunidas en la sala Abasto A del Hilton Garden Inn Tucumán. Muchas manos se levantaron al mismo tiempo. Para el médico, esa reacción resumía el eje de su charla: muchos de esos malestares podrían tener su origen en el intestino.
El encuentro, titulado “Reseteá tus dos cerebros”, fue parte de una serie de actividades que el especialista realizó en la provincia. Brindó una conferencia en el hotel y dio otra charla en el teatro municipal Rosita Ávila. Ambas presentaciones estuvieron centradas en cómo mejorar la energía, la digestión y el bienestar emocional a partir de la conexión entre el intestino y el cerebro.
La visita culminó con un taller presencial pensado para quienes querían profundizar en el tema. El encuentro, organizado por Verónica Silberstein, comenzó a las 9 y tuvo un formato participativo, con preguntas del público y espacio para compartir experiencias. “Si tenés un síntoma digestivo -reflujo, diarrea o constipación- y además dos o más de los otros síntomas que mencionamos, hay posibilidades de que tu intestino esté hiperpermeable y eso te esté enfermando a distancia”, explicó Pereyra durante la charla.
“El segundo cerebro”
El eje del taller fue la relación entre el intestino y el resto del organismo, un vínculo que -según el especialista- influye tanto en la energía diaria como en la salud mental. “Mi padre fue quien empezó a interesarse por esto. Es un médico muy curioso, siempre está leyendo, y descubrió que muchos profesionales en el mundo hablaban de sanar a la gente a través de la alimentación”, contó Pereyra. Al principio -admitió- le costó creer en ese enfoque porque su formación médica era “muy cuadrada”, pero con el tiempo comenzó a observar patrones en sus pacientes.
INTERCAMBIO. El médico interactuó con los asistentes al taller.
Según explicó, varios factores pueden alterar el funcionamiento intestinal y provocar lo que denomina “intestino hiperpermeable”. Entre los desencadenantes más comunes están el estrés, los antibióticos, ciertos analgésicos, los cambios hormonales y algunos alimentos. “Lo más clásico que vemos es la combinación de tres cosas: gluten, lácteos y estrés. Mucha gente es sensible a esos alimentos sin darse cuenta”, señaló.
Cuando el intestino pierde su función de barrera -explicó- sustancias que deberían permanecer en el tracto digestivo pueden pasar al torrente sanguíneo y generar inflamación en distintas partes del cuerpo.
Una de las propuestas centrales del método que promueve es el llamado “reseteo intestinal”, un período breve de cambios en la alimentación y en los hábitos cotidianos. “El cuerpo tiene un potencial enorme de autosanación. Si le generás un escenario propicio, muchas células se reparan solas”, sostuvo.
La estrategia incluye una semana con una dieta específica, descanso adecuado, caminatas diarias y prácticas de meditación. Luego, los alimentos se reintroducen de manera gradual para identificar cuáles generan malestar. “A los siete días la persona empieza a sentirse muy bien: se le va el cansancio, el dolor de cabeza o el mareo. Después probamos un alimento por día para ver cuál provoca síntomas”, explicó.
El secreto -agregó- no está sólo en la dieta sino en la constancia. “El hábito es lo más importante. Si la base es una alimentación saludable, cada tanto se puede tener un permitido, pero que no sea todos los días”.
Facundo Pereyra.
Durante la charla también mencionó que, según su experiencia, algunos cambios en la alimentación pueden generar mejoras en distintos síntomas. “Hay una gran relación entre el consumo de gluten y lácteos con algunos problemas digestivos o inflamatorios”, afirmó. En ese sentido, sostuvo que muchas personas podrían tener sensibilidad a ciertos alimentos sin saberlo. “Hay 16 millones de argentinos que están afectados por el gluten sin darse cuenta. Se calcula que cerca del 25% de la población podría tener su salud empeorada”, señaló.
Historias que se repiten
Durante el taller también hubo espacio para que algunos asistentes compartieran sus experiencias. Alejandra fue una de ellas. Tomó el micrófono y relató que durante años padeció síntomas que ningún tratamiento lograba resolver. “Yo venía con mucha picazón en todo el cuerpo, inflamación, dolores de cabeza y problemas digestivos. Era un peregrinar de médico en médico”, recordó. Después de probar el método del reseteo intestinal, asegura que empezó a notar cambios. “Cuando lo hice fue mágico. Me di cuenta de que los lácteos me hacían muy mal. Hoy quiero volver a empezar”, contó frente al auditorio.
Otra participante relató que padecía dolores generalizados. “Me dolía absolutamente todo el cuerpo. Hice el reseteo por 45 días y a los cuatro días ya no tenía dolor”, dijo. También hubo testimonios vinculados a la fertilidad. Guadalupe Acosta, de 35 años y embarazada de seis meses, explicó que por años le había resultado imposible bajar de peso, pese a hacer dieta. “Tenía síndrome metabólico y prolactina alta. Con el reseteo, los suplementos y bajando el estrés pude quedar embarazada”, relató.
A lo largo de la charla, Pereyra insistió en que la alimentación es sólo una parte del proceso. El ejercicio, el descanso y el manejo del estrés también cumplen un papel central. Entre las recomendaciones mencionó realizar actividad física de fuerza varias veces por semana, mantener ayunos nocturnos de al menos 12 horas y reducir el consumo de alimentos ultraprocesados. “Hoy se puede vivir hasta los 95 años sin discapacidad si se cuida la salud con tiempo”, afirmó.
El médico también habló sobre suplementos como omega 3, magnesio y vitamina D, y advirtió sobre el uso de medicamentos para bajar de peso sin acompañarlos con cambios de hábitos. “Las vacunas para adelgazar pueden ser muy buenas, pero tienen que ser el final de la película. Si se usan como atajo, pueden traer efectos adversos”, concluyó.
Las cinco claves del reseteo intestinal
- Revisar la alimentación. El primer paso es identificar alimentos que pueden generar inflamación. Mucha gente presenta sensibilidad al gluten o a los lácteos sin saberlo, especialmente cuando se combinan con estrés.
- Hacer un “reseteo” por unos días. Una semana con una dieta específica para permitir que el intestino se recupere. Luego, los alimentos se reintroducen de manera gradual para detectar cuáles generan síntomas.
- Priorizar el descanso. Dormir bien es parte central del proceso. El organismo necesita descanso adecuado para reducir procesos inflamatorios y recuperar energía.
- Incorporar actividad física. Combinar ejercicios aeróbicos, como caminar o andar en bicicleta, con entrenamiento de fuerza varias veces por semana para la salud metabólica.
- Reducir ultraprocesados y azúcar. Otro de los puntos clave es disminuir el consumo de alimentos ultraprocesados y azúcares, y privilegiar una alimentación basada en alimentos frescos.
























