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El infarto logra cobrar la vida de millones de personas a nivel mundial cada año. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2021, las 10 principales causas de muerte provocaron un total de 39 millones de fallecimientos. De este grupo, siete corresponden a enfermedades no transmisibles, las cuales carecen de mecanismos de contagio por contacto, aire, agua o alimentos.
Una de estas afecciones es la cardiopatía isquémica, identificada por la OMS como la causa principal de defunción a escala mundial. Desde el año 2000, el mayor aumento en el número de decesos corresponde a esta enfermedad, con un crecimiento de 2,7 millones a 9,1 millones en 2021.
Cuál es el tipo de sangre que es más propenso a tener un infarto
La cardiopatía isquémica representa la causa principal de defunción a escala mundial según la OMS. Esta afección ocurre cuando las arterias coronarias se estrechan o bloquean debido a la acumulación de placa grasa, lo cual impide el flujo sanguíneo hacia el corazón. El cardiólogo Manel Sabaté explica que, si la interrupción sucede de forma rápida, sobreviene un infarto con un dolor repentino en el pecho, situación que elevó las cifras de mortalidad de 2,7 millones a 9,1 millones de personas en las últimas dos décadas.
Investigaciones científicas recientes analizan la relación entre el tipo de sangre y el riesgo de sufrir estos episodios cardíacos. El médico especializado Arash Etemadi lideró un estudio con más de 50.000 muestras en Irán durante siete años para evaluar la vulnerabilidad de los grupos A, B, AB y O. Los hallazgos del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos indican que quienes poseen tipos sanguíneos distintos al O enfrentan una mayor predisposición a padecer enfermedades del corazón.
En las personas con grupo sanguíneo A, los especialistas detectaron niveles elevados de colesterol LDL, conocido como "colesterol malo". Esta sustancia se acumula en las paredes arteriales y forma placas que dificultan la circulación, un proceso denominado aterosclerosis. Además, los individuos con tipos A, B o AB tienden a coagular con mayor facilidad en sus venas, lo cual incrementa el peligro de obstrucciones graves y accidentes cerebrovasculares.
Los participantes con estos grupos sanguíneos enfrentan un 15% más de probabilidad de morir por problemas cardíacos en comparación con el grupo O. No obstante, los investigadores señalan que el tipo de sangre constituye solo un factor dentro de la evaluación de riesgos y no el único determinante. La clasificación sanguínea depende de los antígenos en los glóbulos rojos y el factor Rh, pero el estilo de vida y otros antecedentes médicos mantienen una importancia crucial en la prevención.






















