Juicios jubilatorios en récord: los reclamos ante la Corte Suprema crecieron casi 500%
En los últimos seis años, las presentaciones previsionales ante el máximo tribunal crecieron un 470%. La mayoría son juicios que la Anses pierde y luego apela, lo que genera demoras, presión judicial y un pasivo estatal difícil de rastrear.
JUBILACIONES.
Los reclamos por jubilaciones que llegan a la Corte Suprema de Justicia registraron un crecimiento explosivo en la Argentina. En apenas seis años, las presentaciones previsionales ante el máximo tribunal aumentaron un 470% y ya representan cerca del 70% del total de los expedientes que ingresan a la Corte.
Según datos oficiales del propio tribunal, durante el primer semestre de 2025 —la última estadística pública disponible— los casos previsionales concentraron el 69,5% de todas las presentaciones. Se trata de una tendencia sostenida que expone la creciente judicialización del sistema jubilatorio y el rol central de la Anses en la escalada de litigios.
Jubilados más activos y una Anses que apela hasta el final
El fenómeno enfrenta a jubilados cada vez más activos en la defensa de sus haberes, que recurren a la Justicia para reclamar reajustes y pagos retroactivos, con una estrategia histórica del organismo previsional: apelar sistemáticamente los fallos adversos y llevarlos hasta la última instancia.
Esa dinámica genera un efecto doble. Por un lado, retrasa el cobro efectivo incluso después de sentencias firmes; por otro, acumula un pasivo para el Estado que no siempre queda reflejado con claridad en las cuentas públicas.
La evolución de los reclamos ante la Corte
Las cifras muestran la magnitud del salto. En 2020 ingresaron a la Corte casi 7.400 reclamos previsionales. En 2021 fueron unos 13.000. En 2022 y 2023 rondaron los 20.000. En 2024 superaron los 30.000 escritos y en 2025, según fuentes judiciales, habrían alcanzado más de 42.000 presentaciones.
Este crecimiento convierte a los juicios jubilatorios en el principal motor de la sobrecarga judicial del máximo tribunal.
Por qué crecen los juicios previsionales
Las causas de la judicialización son múltiples. Entre los factores estructurales se destacan la moratoria previsional de 2005, que incorporó a más de dos millones de personas sin aportes completos, y el aumento de la esperanza de vida, que amplió el universo de beneficiarios.
A eso se suman decisiones coyunturales, como la creación de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) y los reiterados cambios en la fórmula de movilidad jubilatoria, muchas veces implementados por decreto o con aval legislativo parcial. Cada modificación en los haberes suele disparar una nueva ola de reclamos judiciales.
Un fuero colapsado y expedientes en alza
El impacto también se siente en las instancias inferiores. Hace una década, los juzgados previsionales recibían en promedio unas 380 presentaciones diarias. Hoy esa cifra ronda las 600, con picos de hasta 1.000 escritos en jornadas de alta actividad.
Actualmente, cada uno de los 10 juzgados de la Seguridad Social tiene alrededor de 60.000 causas activas, lo que implica un total cercano a las 600.000. En la Cámara previsional, cada sala acumula unos 4.500 expedientes.
La digitalización aceleró aún más el ritmo de ingreso de causas, al permitir presentaciones en cualquier momento del día, y contribuyó a un mayor seguimiento de los expedientes por parte de los propios jubilados.
La Corte y el cuello de botella previsional
La capacidad de respuesta de la Corte Suprema aparece desbordada. El llamado “stock” previsional —la diferencia entre los expedientes que ingresan y los que se resuelven— volvió a crecer en los últimos años y ya supera incluso el pico registrado en 2019.
Ese año, tras el fallo “Blanco”, que ordenó actualizar los haberes con el índice ISBIC en lugar del RIPTE, el tribunal logró descomprimir la secretaría previsional. Sin embargo, desde entonces la curva volvió a ser ascendente y en 2024 alcanzó más de 24.000 casos acumulados.
Vacantes y demoras estructurales
El problema se agrava por la falta de magistrados. La Corte funciona con solo tres de sus cinco miembros, y el déficit se replica en todo el fuero previsional. De los 10 juzgados de la Seguridad Social, solo tres tienen jueces titulares, y en la Cámara apenas tres de los nueve camaristas están formalmente designados.
En este contexto, los reclamos jubilatorios se consolidan como una de las principales fuentes de presión sobre el sistema judicial y como un reflejo de las tensiones estructurales de un régimen previsional que promete más de lo que puede cumplir.





















