EMBAJADORA. Con su llegada a Inter de Milán, Annika Paz agrandará la lista de futbolistas argentinas en el Viejo Continente.
El fútbol femenino argentino se convirtió en noticia en el mercado internacional con el traspaso de Annika Paz, la joven atacante que deslumbró en las inferiores de River y se ganó un lugar en la Selección Mayor a los 16 años. La nacida en Pilar fue presentada oficialmente por el Inter de Milán, en un movimiento que confirma el crecimiento de la calidad formativa del fútbol local, que logra posicionar a una de sus joyas en un gigante de la Serie A.
La historia de Paz en el fútbol profesional parece escrita a una velocidad distinta. Desde su llegada a Núñez a los 13 años, demostró que la categoría Sub 14 le quedaba chica, lo que la llevó a debutar en la primera división con apenas 15 años. Su capacidad para definir frente al arco y su visión de juego la convirtieron rápidamente en una pieza inamovible. Al despedirse de River, club del cual es hincha, dejó en claro que su partida no es un adiós definitivo, sino el comienzo de un sueño que empezó en los torneos intercountry de Pilar y que hoy la deposita en el centro de la escena europea.
La conexión argentina y el desafío italiano
Llegar al Inter significa para Annika insertarse en una cultura futbolística que respira aire albiceleste. En sus primeras palabras como jugadora del club, destacó la importancia de figuras como Javier Zanetti y Lautaro Martínez, quienes han cimentado un puente histórico entre Argentina y Milán. Como la primera mujer de nuestro país en vestir estos colores, Paz asume la responsabilidad de abrir camino en una liga italiana que está apostando fuertemente por los talentos jóvenes. El equipo marcha segundo en el campeonato, y la llegada de la argentina promete ser el combustible necesario para pelear el título palmo a palmo contra la Roma.
Un récord que avala su futuro
Lo que más entusiasma al cuerpo técnico del Inter es el presente arrollador de la delantera con la camiseta nacional. Con 16 años y 346 días, Annika Paz rompió todos los esquemas al convertirse en la goleadora más joven de la historia de la Selección Argentina Mayor, marcando un tanto decisivo contra Uruguay. Ese instinto competitivo es el que llevará ahora a Paraguay para disputar el Sudamericano Sub 20, antes de cruzar el océano definitivamente. Su transferencia refuerza una tendencia irreversible: las mejores ligas del mundo ya no solo miran el talento consolidado, sino que buscan en el semillero argentino el futuro del fútbol femenino global.






















