Dos continentes se acercan y podrían chocar: qué pasaría en el mundo si ocurre el impacto

Australia se mueve, aunque nadie lo note. El avance silencioso del continente hacia Asia abre interrogantes sobre un futuro choque tectónico y sus posibles efectos sobre la geografía y la tecnología.

Un evento tectónico inevitable: qué sucedería si dos continentes colisionan Un evento tectónico inevitable: qué sucedería si dos continentes colisionan x.com

¿Qué pasaría si dos continentes terminaran encontrándose cara a cara? Aunque suene a una hipótesis lejana, el lento pero constante movimiento de las placas tectónicas reaviva un interrogante que despierta interés científico y curiosidad global: la posibilidad de un futuro choque continental y sus eventuales efectos a escala mundial.

Australia no está quieta. Aunque resulte imperceptible en la vida cotidiana, el continente se desplaza varios centímetros por año hacia Asia, impulsado por el avance de la placa indoaustraliana. Este proceso, confirmado por mediciones satelitales y estudios geológicos, sostiene la pregunta sobre qué podría ocurrir si, en algún momento, ambos continentes llegaran a colisionar.

Australia se desplaza hacia Asia: ¿qué podría pasar si ambos continentes chocan?

Lejos de los escenarios apocalípticos, los especialistas aclaran que se trata de un proceso extremadamente lento, propio de los tiempos geológicos. Sin embargo, comprender cómo se mueven las placas tectónicas y qué ocurre cuando chocan permite anticipar posibles cambios en el relieve, la actividad sísmica y la configuración del planeta en un futuro muy lejano.

El desplazamiento sostenido de Australia hacia Asia se proyecta como uno de los fenómenos tectónicos más relevantes del futuro, con posibles consecuencias sobre la geografía y los ecosistemas de esa región. Este proceso se inició hace unos 80 millones de años, cuando la placa australiana se separó de la Antártida y comenzó su avance hacia el norte.

Según el geólogo Zheng-Xiang Li, de la Universidad de Curtin, el choque con Asia es un escenario inevitable y ya estaría produciendo tensiones tectónicas que actúan como señales tempranas del fenómeno. “Nos guste o no, el continente australiano chocará con Asia”, sostuvo. Un ejemplo concreto de este desplazamiento se registró en 2016, cuando Australia debió corregir su sistema de posicionamiento global y mover 1,8 metros sus coordenadas oficiales.

Este episodio dejó al descubierto que incluso la infraestructura digital se ve afectada por el movimiento continental. A largo plazo, los especialistas anticipan un incremento de la actividad sísmica en Australia y regiones cercanas, además de la posible formación de nuevas cadenas montañosas.

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