“Cucusa” Gravano, el seven y una historia que se repite cada enero
El experimentado entrenador esta vez será colaborador en el Seven de Tafí del Valle y no DT principal de Los Tarcos. Detrás de su presencia hay una historia íntima, una tradición que resiste al tiempo y un apellido que atraviesa generaciones dentro del club.
LOS GRAVANO. "Cucusa" en Tafí viendo el juego de sus hijos Mauricio y Benjamín.
El Seven de Tafí del Valle siempre ofrece historias que exceden el juego. Algunas están hechas de procesos deportivos, otras de tradición y muchas de vínculos que se sostienen en el tiempo. En ese entramado aparece, una vez más, Ricardo “Cucusa” Gravano, hombre identificado con Los Tarcos, con el rugby tucumano y con el formato que lo tuvo como jugador, entrenador y formador.
En esta edición, su rol será diferente. Gravano no estará al frente del equipo: la conducción técnica estará a cargo de José María Carrascosa, integrante del staff oficial del plantel superior. “Yo este año estoy colaborando nada más. El encargado va a ser Carrascosa”, aclaró, marcando el nuevo escenario. Aun así, su presencia sigue siendo clave en la preparación y en la logística de un grupo que ya comenzó a transitar la semana previa con entusiasmo.
El plantel de Los Tarcos trabaja con una planificación diferenciada. Mientras el superior inició la pretemporada, el grupo de seven ajusta cargas y tiempos para llegar en las mejores condiciones al sábado. “Los chicos de Seven están haciendo un trabajito diferencial para llegar lo mejor posible”, explicó, detallando que el equipo viajará el viernes por la noche para instalarse en Tafí y encarar desde temprano la jornada de competencia.
DE SELECCIÓN. Ricardo Gravano dirigiendo al seleccionado tucumano | FOTO: Prensa Unión de Rugby de Tucumán.
Como es habitual, la delegación contará con 13 jugadores. “Siempre llevamos 13, por las dudas. Algunos acompañan al grupo, ayudan en los entrenamientos y están listos por si hace falta”, contó. La idea es no dejar nada librado al azar en un torneo corto, exigente y donde cada detalle puede marcar la diferencia.
Más allá de lo deportivo, Tarcos llegará al valle con una particularidad que no pasa inadvertida: el apellido Gravano vuelve a tener un peso específico dentro del plantel. Son cinco los integrantes de la familia ligados al club: El propio “Cucusa”, sus tres hijos y su sobrino. Para este seven, quienes estarán en cancha serán Benjamín Gravano y Lisandro Gravano, su ahijado. “Van dos de los Gravano, los primos”, resumió con naturalidad.
El vínculo entre padre e hijos dentro de una cancha no es nuevo para él. “Tengo muchos años entrenando con los chicos. Siempre hubo alguno jugando algún seven”, relató. En la convivencia con el plantel, lejos de generar diferencias, se diluye en una lógica de grupo. “Los quiero a todos los chicos como si fueran hijos. Son muchos años entrenando y ya nos conocemos”, aseguró.
El Seven de Tafí del Valle también funciona como una cápsula del tiempo en la carrera de Ricardo. Su vínculo con el torneo es anterior a su etapa como entrenador: primero participó como jugador y, desde 2015, lo transita desde el banco. “Creo que empecé en 2015 o 2016, cuando ya entrenaba la primera”, recordó. A ese recorrido se sumó luego su participación como entrenador del seleccionado tucumano, experiencia que se extendió durante cinco años.
RECUERDO. La familia gravano en el año 2020 compartiendo una jornada a puro deporte.
Entre recuerdos de finales, procesos largos y títulos, aparece una historia íntima que atraviesa cada participación. Gravano confesó que durante años sostuvo una cábala muy particular. “Cuando pasábamos a instancias finales me iba a caminar un rato con mi mujer entre partido y partido. Era de hierro la 'flaca', dejaba todo por vernos a mí y a los chicos”, relató. Marcela, su compañera, lamentablemente falleció durante la pandemia, pero la costumbre permanece. “Era mi momento de distenderme un poco antes de una semifinal o una final. Hoy encuentro algo de paz en ese recuerdo”, contó, con emoción contenida.
El sábado, Tarcos volverá a presentarse en Tafí del Valle con la ilusión de siempre. En el banco, en el costado de la cancha o ajustando detalles, siempre don “Cucusa” Gravano estará ahí, acompañando. No como protagonista central, pero sí como parte de una historia que se sigue escribiendo, año tras año, en uno de los seven más emblemáticos del país.

















