A 2.000 metros, un sueño ovalado: Tafí del Valle RC busca sumarse a la Unión Tucumana de Rugby
A más de 2.000 metros de altura, el rugby sigue creciendo a fuerza de garra, constancia y vocación. El Tafí del Valle Rugby Club, institución con alrededor de 15 años de trayectoria, entrena sin pausa y alimenta un objetivo claro: integrarse a la Unión Tucumana de Rugby y competir oficialmente a nivel provincial.
“Arrancamos gracias al empuje de Gonzalo Brandán, que fue nuestro mentor. Desde entonces no paramos, con altibajos, pero siempre con el mismo amor por este deporte”, recordó Sergio Cruz, presidente y referente del club, al repasar los inicios de una historia marcada por el esfuerzo colectivo.
Antes de la pandemia, Tafí del Valle RC llegó a contar con tres divisiones y una nutrida base de jugadores. El parate sanitario golpeó fuerte, pero lejos de rendirse, el club volvió a ponerse de pie. “Hoy seguimos poniéndole corazón. Hace seis meses logramos la personería jurídica y eso nos permite soñar en serio con entrar a la Unión el próximo año”, señaló.
Mientras tanto, el equipo buscó alternativas para no perder competencia. En 2024, los vallistos participaron de encuentros con clubes emergentes de San Miguel de Tucumán como Trancas, Cevil Redondo y Bella Vista, además de experiencias previas en Catamarca y el norte salteño. “Era la única forma de tener roce competitivo. Hoy queremos hacerlo bajo todas las reglas, crecer como institución y dar el salto”, explicó.
Actualmente, el club cuenta con unos 30 jugadores mayores -con edades que van de los 18 a los 45 años- y trabaja para fortalecer el semillero. A través de clínicas en escuelas primarias, ya lograron sumar a una decena de chicos de entre 8 y 12 años. “El desafío es cambiar la mirada de algunos padres, que ven al rugby como un deporte brusco. Por eso los invitamos a los entrenamientos, para que vean que es juego, valores y disfrute”, sostuvo.
Los entrenamientos se realizan en el predio del Festival del Queso, los martes y jueves por la tarde-noche, aunque uno de los grandes anhelos es contar con un espacio propio. “Estamos en gestiones con el municipio para tener nuestra cancha. Eso nos permitiría crecer y también integrar disciplinas como el hockey”, adelantó Cruz.
Entrenar en la altura es, además, una ventaja deportiva. “Los chicos tienen una resistencia impresionante. Bajamos a San Miguel y prácticamente no se cansan. La capacidad aeróbica que se gana acá es enorme”, destacó.
Con la mira puesta en el futuro, el sueño es ambicioso pero firme: competir en el desarrollo de la Unión Tucumana, recibir a clubes capitalinos en Tafí del Valle y, algún día, representar al Valle como locales en el Seven. “Sabemos que falta, pero trabajamos para que los chicos tengan esa oportunidad. Queremos que Tafí del Valle también esté en el mapa del rugby tucumano”, concluyó.



















