La construcción de la red libertaria que desembocó en Milei

La “batalla cultural” adentro y afuera.

LIBERTARIO. El libro de Soledad Vallejos se abre y se cierra con escenas del Milei presidente. LIBERTARIO. El libro de Soledad Vallejos se abre y se cierra con escenas del Milei presidente.
Hace 15 Min

INVESTIGACIÓN

LOS DUEÑOS DE LA LIBERTAD

SOLEDAD VALLEJOS

(Sudamericana – Buenos Aires)

En Los dueños de la libertad, Soledad Vallejos explora la génesis y funcionamiento de los centros de adoctrinamiento que pregonan el libertarianismo y en qué medida influyeron en el presidente Javier Milei. También indaga en los argentinos precursores que se involucraron en esas estructuras, así como en las coincidencias y fracturas internas frente a la “batalla cultural”.

Vallejos reconstruye el accionar de las agrupaciones y think tanks que, en los últimos setenta años, asumieron la misión de moldear e influir con el ideario liberal libertario en dirigentes empresarios y líderes políticos del mundo, así como el rol de un puñado de universidades que concentraron su actividad en difundir entre sus estudiantes las teorías del libre mercado.

Los dueños de la libertad cobra especial relevancia a la luz de la ola libertaria que desembocó en la llegada a la Casa Rosada de un presidente que se autopercibe como defensor de ese ideario. Existen antecedentes de dirigentes afines a esta corriente que alcanzaron el poder, como la primera ministra británica Margaret Thatcher y el presidente estadounidense Ronald Reagan, ambos admiradores de Friedrich Hayek, figura central de la escuela austríaca. En la Argentina, el antecedente político más visible fue la Unión de Centro Democrático, fundada por Álvaro Alsogaray, que llegó a consolidarse como tercera fuerza.

La escuela austríaca surgió en tiempos del Imperio austrohúngaro a partir de Carl Menger y Eugen von Böhm-Bawerk, quienes desarrollaron la teoría subjetiva del valor —según la cual el precio de un bien no depende de los costos o del trabajo incorporado, sino de lo que una persona está dispuesta a pagar— y sostuvieron que el nivel de los salarios está determinado por la formación de capital. En el siglo XX, Ludwig von Mises y su discípulo Friedrich A. Hayek se convirtieron en sus principales referentes y en activos promotores de centros de pensamiento, aun cuando en esos espacios confluyeron intelectuales de otras corrientes, como Milton Friedman, de la escuela de Chicago. Vallejos también detalla qué empresas financiaron cada uno de estos proyectos.

Una institución clave en la génesis del movimiento libertario fue la Sociedad Mont Pèlerin, fundada en 1947 por iniciativa de Hayek en la localidad suiza homónima. A la reunión inaugural asistieron unas cincuenta personas, entre ellas Friedman y George Stigler, quienes presentaron un trabajo crítico de las leyes de control de alquileres y definieron como objetivo central “salvar al liberalismo”. Hayek llegaba al encuentro luego de publicar Camino de servidumbre, su obra de divulgación más influyente, en la que advertía —en polémica con el fascismo y el comunismo— que el intervencionismo económico conduce al autoritarismo político. El debate fue intenso: Mises, en una de sus reacciones más recordadas, descalificó a algunos participantes como una “manga de socialistas”.

En paralelo, en 1946 había nacido en Manhattan la Foundation for Economic Education, liderada por Leonard Read, a la que se sumó Henry Hazlitt, periodista del New York Times y futuro referente austríaco. A lo largo del libro desfilan otros think tanks con perfiles diversos: Heritage, de orientación conservadora; Cato, más liberal y crítico de Donald Trump; el Ayn Rand Institute, centrado en el individualismo radical; el Mises Institute, de impronta paleolibertaria; y Atlas Network, que funciona como articulador entre corrientes.

En clave argentina, Alberto Benegas Lynch (padre) tomó a la Foundation como modelo para crear un centro de estudios que sería la piedra basal de la proyección libertaria local. Empresario bodeguero, influido por la escuela austríaca como contracara del keynesianismo, viajó a Estados Unidos para contactar a sus referentes. A su regreso, a mediados de los años cincuenta, fundó el Centro de Difusión de la Economía Libre junto a Raúl Lamuraglia y comenzó a publicar traducciones de los principales textos austríacos. También logró que figuras como Hayek, Mises y Hazlitt visitaran el país y, sobre todo, que estudiantes argentinos accedieran a becas en universidades norteamericanas, en especial Grove City College.

Uno de los aciertos del libro es el retrato de trayectorias individuales poco conocidas fuera del ámbito liberal. Eduardo Marty, por ejemplo, relata su tránsito desde un entorno de izquierda hacia el liberalismo, influido por lecturas, conferencias y su experiencia académica en Estados Unidos. Otro caso es el de Alejandro Chafuen, quien terminaría convirtiéndose en el principal articulador de Atlas Network y, con los años, en un referente de posiciones cada vez más conservadoras. Las coincidencias económicas entre ambos conviven con diferencias profundas en materia cultural y religiosa.

La Universidad Francisco Marroquín, en Guatemala, aparece como una de las grandes usinas académicas del austríacismo en la región. Allí enseñan, entre otros, el filósofo Gabriel Zanotti, especialista en Mises y Rothbard, y el jurista argentino Ricardo Rojas. En la Argentina, Benegas Lynch (h) dio continuidad al proyecto familiar con la creación de Eseade, que reunió a muchos de los protagonistas del libro y recibió a figuras como James Buchanan e Israel Kirzner.

Vallejos señala que Javier Milei tuvo una llegada tardía a estos círculos, recién a partir de 2014, cuando se acercó a ámbitos editoriales y académicos liberales. En la década siguiente, el universo libertario se vio atravesado por disputas internas cada vez más ásperas, especialmente en torno de la llamada “batalla cultural”. Cruces entre figuras como Gloria Álvarez, Agustín Laje y otros referentes exhiben fracturas que, según Zanotti, hoy son verdaderos abismos.

El libro se abre y se cierra con escenas del Milei presidente: desde eventos internacionales organizados por la ultraderecha europea hasta discursos recientes, como el pronunciado en Davos en 2025, que profundizaron las tensiones con sectores del propio liberalismo. El balance final muestra un campo fragmentado: apoyos casi incondicionales, adhesiones críticas y rupturas definitivas. Paradójicamente, la influencia directa de los históricos centros de pensamiento libertarios en el gobierno aparece como limitada, desplazada por una construcción política apoyada en ex peronistas y ex macristas. Como resume una de las fuentes citadas por la autora: el experimento libertario llegó al poder, pero lo hizo cargado de contradicciones.

© LA GACETA

CLAUDIO RABINOVITCH.

PERFIL

Soledad Vallejos (Buenos Aires, 1974) es licenciada en Comunicación por la UBA, productora y directora de radio y TV por el ISER. Trabajó en  Página/12 como editora de Sociedad. Es autora, entre otros libros, de La rara. Una biografía de Silvina Ocampo; Trimarco. La mujer que lucha por todas las mujeres; Vida de ricos. Costumbres y manías de argentinos con dinero y Olivos. Historia secreta de la quinta presidencial.

Un millón de amigos*

Por Soledad Vallejos

Este presente comenzó a tejerse en los albores de la Guerra Fría. El ascenso global del liberalismo y el movimiento conservador no arrancó en 2020. No se debió a la pandemia, aunque, por las condiciones inéditas en las que transcurrió la vida cotidiana durante esos meses, la circunstancia pudo haber sido un acelerador.

No pasa, ni pasó, solamente en la Argentina. Es una experiencia transnacional y configura redes. Mejor dicho, es posible gracias a esas redes.

Hubo otras palabras, otros modos, nombres que no resonaban hasta entonces. Eso que durante la campaña presidencial de 2023 en la Argentina podía parecer ruido disperso, el día en que Javier Milei ganó el cargo tuvo una lógica.

Resultó que no era ruido, sino música. Una música que tiene sentido, que a alguien le habla, que dice, y mucho, a cierto número de gente. Ahí había una partitura.

El comienzo de esa presidencia era solo la punta del ovillo, tirando del hilo tenía que haber más. Más para entender, para escuchar, para preguntar, para intentar dar sentido a un mundo que, repentinamente, parecía funcionar según otras reglas.

*Fragmento de Los dueños de la libertad.

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