Palau 7 venció a Huirapuca en una final inolvidable y fue campeón del Seven de Tafí del Valle

En un duelo dramático y cambiante, definido a segundos del final, Palau 7 se impuso 17-14 ante Huirapuca y levantó el título en Tafí del Valle tras una definición cargada de emoción, tries y tensión hasta el último instante.

Palau 7 le arrebató el título a Huirapuca en Tafí del Valle Palau 7 le arrebató el título a Huirapuca en Tafí del Valle LA GACETA / DIEGO ARAOZ

En el Seven de Tafí del Valle, la emoción no se dosifica. O, mejor dicho, no hay tiempo suficiente para fraccionarla. El rugby seven es un juego frenético, cambiante, distinto, en el que cada acción empuja hacia una definición. Y eso fue exactamente lo que ocurrió en la final entre Huirapuca y Palau 7: un duelo dramático e impredecible, en el que pasó de todo. Una lesión en los primeros minutos; un inicio impetuoso de “Huira”, con el try de Matías Georgieff; una patriada de Emiliano Torres; un piscinazo de Leandro Caricato; otra galopada de Georgieff y, finalmente, un try milagroso de Gerónimo Mas para cerrar la historia y darle un nuevo título a Palau por 17-14.

La final tenía mucho en juego. No solo era la revancha de la edición 25, que había quedado en manos de Huirapuca, sino también la posibilidad de que el equipo de Concepción alcanzara al seleccionado salteño como máximo ganador del Seven, con siete títulos. Además, era la cuarta vez que Universitario —base del equipo Palau— y los concepcionenses se cruzaban en una final: hasta allí, dos habían sido para los sureños y una para la “Serpiente”. Estaba claro: la corona del seven se disputaba entre el rey predominante, Huirapuca, y un contendiente decidido a arrebatarle el trono.

El duelo fue ambicioso desde el arranque. Huirapuca sacó a relucir toda su experiencia en los primeros minutos, con una defensa alta que proponía una lógica poco habitual: atacar sin pelota. Esa presión resultaba clave para transmitir una sensación de superioridad. Sin exagerar, el equipo de Juan Manuel Molinuevo parecía tener el juego bajo control, con un muro de contención que funcionaba como una barrera capaz de frenar el avance rival. Y no fue lo único. “Huira” saltó al campo decidido a golpear primero y, tras una corrida fenomenal de Georgieff, abrió el marcador con un try espectacular. La escena remitía inevitablemente a la edición 2025, cuando el wing había sido elegido como el mejor jugador del torneo.

Huirapuca no se conformó. Quería más y estaba dispuesto a luchar por ese plus. Conrado Agüero realizó una corrida monumental y logró quebrar la defensa de Palau; cuando parecía que sería detenido, lanzó una patada dirigida a Juan Manuel Herrera. La ovalada, traicionera por su forma, picó de manera desfavorable y fue recuperada por los jugadores de “Uni”. Ese momento marcó un quiebre en el partido: fue la señal que necesitaba Palau para entender que no todo estaba perdido y que todavía quedaba mucho por jugar.

En el ataque siguiente, Emiliano Torres dio prueba de ello. Anotó un try de otro partido y sembró el inicio de lo que luego sería una remontada majestuosa (7-5). Si bien Palau falló la conversión, las expectativas ya estaban puestas en un cierre incierto.

La lluvia empezó a jugar su propio partido en el segundo tiempo. Unas cuantas gotas bastaron para dispersar a parte del público que estaba agolpado en El Churqui, pero la emoción dentro de la cancha no conocía frenos. Sobre todo porque ambos equipos salieron a jugar a todo o nada. Y si a Palau le hacía falta otra señal, llegó con un try milagroso de Leandro Caricato: una pelota boyando, que se iba detrás del in-goal, fue capturada por el jugador para poner el 10-7. Esta vez, la conversión no falló y la ventaja se estiró a 12-7.

Palau 7 festejando el titulo conseguido Palau 7 festejando el titulo conseguido LA GACETA / DIEGO ARAOZ

“Huira” no se rindió. Cargaba con la mochila de ser el máximo favorito y no quería defraudar. Georgieff, después de varios intentos, logró romper la defensa de Palau para apoyar un try que desató la ilusión de los concepcionenses. Incluso, los hinchas de Huirapuca invadieron el campo cuando el wing apoyó la pelota. La conversión también fue efectiva y el empate volvió a instalar la incertidumbre.

El Seven, sin embargo, siempre guarda sorpresas, y más aún en este tipo de definiciones. El héroe de la jornada fue Gerónimo Mas, que tras una corrida, ganar metros luego de caer al suelo y resistir el último contacto, terminó apoyando la pelota en el in-goal concepcionense a segundos del final.

El desenlace fue tan vertiginoso como el juego que lo había anticipado. El Seven no concede respiros ni margen para el lamento. En Tafí del Valle, la historia volvió a escribirse en cuestión de segundos: una última corrida, una pelota apoyada y un campeón que emergió en el instante justo. Palau 7 encontró el try que necesitaba cuando el reloj ya no ofrecía segundas oportunidades y se quedó con una final inolvidable. Así, entre la lluvia y el contraste de emociones, el Seven volvió a demostrar por qué es un juego distinto: porque no se explica desde la lógica ni se mide en posesiones. Se define en emociones. Y en Tafí del Valle, una vez más, no hubo tiempo para fraccionarlas.

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