Luego de la publicación de mi anterior carta, el silencio administrativo sobre los expedientes vinculados al transporte público de pasajeros no solo continúa, sino que se profundiza. Ese silencio ya no puede interpretarse como desorganización: es una decisión política. Cuando el Estado evita responder pedidos de información y se niega a debatir cambios estructurales, protege intereses y consolida un modelo opaco sostenido por subsidios cuya distribución nunca se discute públicamente. La experiencia argentina es clara: los sistemas cerrados, sin control ni transparencia -como ocurrió en Córdoba en 2014, cuando nadie quiso mirar a tiempo- terminan siempre de la misma manera: con fondos públicos comprometidos y ciudadanos perjudicados. Por eso resulta incómodo, pero necesario, insistir en la creación de una Empresa Estatal Municipal de Transporte Público de Pasajeros Gratuito, que quite intermediarios, transparente costos reales y devuelva al transporte su carácter de derecho social. El silencio administrativo no es neutral. Favorece a unos pocos y posterga a la mayoría.
Rodolfo Raúl Luna
Los Naranjos 367 - S. M. de Tucumán
















