Cambió la trama del crimen de Érika Álvarez e investigan a otras personas

Además de la detención de Justina Gordillo, los investigadores identificaron a otros sospechosos. Nuevas pistas.

INVESTIGACIÓN. El cuerpo de la víctima, que estaba dentro de una bolsa, fue hallado el jueves 8 de enero. INVESTIGACIÓN. El cuerpo de la víctima, que estaba dentro de una bolsa, fue hallado el jueves 8 de enero.
Gustavo Rodríguez
Por Gustavo Rodríguez 02 Febrero 2026

Escuchar nota

Tu navegador no soporta HTML5 audio

El crimen de Érika Álvarez no se cerró con la detención de Felipe “El Militar” Sosa y su pareja, Justina Gordillo. Ahora se investiga la posible participación de otro hombre que se movilizaba en un auto gris y que habría estado en la vivienda de Santo Domingo al 1.100, donde la joven habría sido asesinada. La Policía solicitó su detención, pero el Ministerio Público consideró que no existían pruebas suficientes para ordenar su arresto. Además, al menos otras dos personas estarían mencionadas como posibles colaboradoras en el traslado del cuerpo de la víctima hasta el lugar donde fue hallado el cadáver.

A partir del análisis de las imágenes captadas por las cámaras de seguridad, personal de Homicidios -al mando de los comisarios Susana Montero, Diego Bernachi y Miguel Carabajal- elaboró una hipótesis del caso. El martes 6 de enero, Sosa y la víctima llegaron al domicilio pasadas las 21. Luego arribó una tercera persona a bordo de un automóvil gris y, finalmente, Gordillo, quien conducía un Ford Fiesta.

Según consta en el expediente, la secretaria judicial de la Corte Suprema de Justicia abandonó el inmueble de Sosa pasada la medianoche, mientras que el tercer sospechoso permaneció en el lugar hasta cerca de las 8, horario en el que fue registrado subiéndose a un auto gris.

Con estos indicios, los investigadores construyeron una teoría preliminar. De acuerdo con los datos aportados por los familiares, Érika participaba en encuentros sexuales grupales en los que se consumían drogas. Mantenía una relación con Sosa desde hacía al menos dos años y también conocía a Gordillo, aunque -según aclaró una de las hermanas de la víctima- desconocía que era la pareja del “Militar”, el único procesado hasta el momento.

“Presentamos en la fiscalía una entrevista en la que una de las hermanas dijo claramente que Érika le había pedido que buscara información sobre una mujer que la había insultado a través de una red social. Allí descubrieron que se trataba de Gordillo”, explicó Carlos Garmendia, querellante en la causa. Ese episodio se habría registrado en junio, por lo que se sospecha que los encuentros sexuales eran periódicos.

La teoría

Con estos elementos, los pesquisas creen que la joven se quedó con Sosa y el otro hombre en la vivienda. Durante esas horas, Érika habría sido asesinada a golpes, presuntamente por “El Militar”, aunque aún no se determinó si actuó con la colaboración del tercer sospechoso. Luego, según la hipótesis expuesta por el fiscal Carlos Picón, Sosa ató con una piola la cabeza con los pies de la víctima -una técnica utilizada para facilitar su traslado- y colocó el cuerpo dentro de una bolsa de consorcio negra.

Por su parte, la fiscala María del Carmen Reuter, en un allanamiento que solicitó y dirigió en ese domicilio, secuestró elementos similares a los que habrían sido utilizados para deshacerse del cuerpo.

Con el correr de las horas, los investigadores identificaron al tercer sospechoso, un hombre cercano al “Militar”. Se trataría de quien le alquilaba en dólares el departamento a Sosa y que confirmó a los policías que Gordillo había estado en la casa del imputado el día del crimen. El señalado es conocido en Yerba Buena y viviría del alquiler de tres inmuebles ubicados en el complejo de Santo Domingo al 1.100.

Personal de Homicidios continúa recolectando nuevas evidencias para que el fiscal Pedro Gallo solicite su detención, planteo que deberá ser evaluado por un juez.

Más dudas

Los policías determinaron que Sosa habría contado con colaboración para intentar ocultar el cadáver de Érika. En esa nómina aparecen Gordillo y el presunto arrendador del inmueble. Ambos habrían regresado al domicilio el miércoles 7, aunque no se descarta la participación de más personas.

El análisis de las cámaras de seguridad permitió establecer la presencia de al menos otros dos hombres que, por el momento, no fueron identificados. Según consta en el expediente, entre las 9 y la tarde del 7 de enero, estuvieron en el complejo de departamentos e incluso ingresaron a la escena del crimen.

Esta nueva línea de investigación abrió varios interrogantes. El principal es determinar por qué Sosa habría recibido tanta colaboración para encubrir el homicidio. La respuesta que manejan los investigadores es que la muerte de Érika podría dejar al descubierto otras actividades ilícitas.

Comentarios