PROYECCIÓN. Emma Urueña participa en competencias nacionales en Estados Unidos y avanza paso a paso en un camino que busca abrirle las puertas de la universidad. Gentileza Beatriz Herrera
A los 12 años, Emma Urueña ya tiene una rutina que no deja demasiado espacio para dudas. Llega a casa, se cambia rápido y sale rumbo a su entrenamiento de hockey. Nació en Tucumán y desde hace ocho años vive en Estados Unidos junto a su mamá, Beatriz Herrera. El deporte llegó temprano a su vida y, con el paso del tiempo, dejó de ser un juego para transformarse en un objetivo.
Emma empezó a jugar al hockey a los cinco años. En Miami encontró un espacio para crecer, aun en un contexto donde el deporte todavía busca mayor desarrollo. “En Florida no hay tanto hockey sobre césped como en otros estados, pero la idea es que crezca y se fomente más”, contó Beatriz. Ella también jugó en Tucumán y fue quien impulsó a su hija a probar. “Cuando vi que acá existía la posibilidad, me pareció buena idea que intente. Le encantó desde el primer día”, expresó.
El recorrido competitivo ya es intenso. Emma participa por tercer año consecutivo en torneos nacionales organizados por ESPN en Orlando. En la última edición, su equipo terminó segundo en la categoría U14. Meses antes, en noviembre, habían sido campeonas en Naples. El calendario continúa en abril con un torneo en Delaware. “Todos los torneos son nacionales y están fijados por año. La meta es llegar a los regionales y después clasificar a la instancia final”, explicó su mamá.
La rutina exige una organización familiar muy precisa. Emma asiste al colegio de 8 a 15.30 y entrena martes y jueves desde las 17, además de los sábados por la mañana. Vive en Aventura, al norte de Miami, y se entrena en Key Biscayne, al sur de la ciudad. “Hay que acomodarse como familia para poder acompañarla”, dijo Beatriz. A eso se suma el costo económico: cada viaje se paga entre las jugadoras y el hockey en Estados Unidos no resulta accesible. “Cada una debe costearse sus traslados y estadías”, señaló.
El esfuerzo empieza a dar frutos. Emma cambió de club en busca de un mejor entorno deportivo y el impacto fue inmediato. “Quiero mejorar y ser mejor jugadora. Me adapté rápido y mis compañeras me recibieron muy bien”, contó. Los resultados acompañaron y el equipo llegó a ocupar el octavo puesto del ranking nacional, una ubicación destacada entre equipos de todo el país.
El sueño va más allá del presente. Emma piensa en el hockey como un camino hacia la universidad. En Estados Unidos, el rendimiento académico y deportivo abre la puerta a becas completas. “En los torneos van muchos coaches universitarios, evalúan el nivel y después hablan con los padres. A partir de eso hacen propuestas para costear toda la carrera”, explicó Beatriz.
Emma lo tiene claro. “Me encanta el hockey, quiero practicarlo toda mi vida”, dijo. Entre sus aspiraciones aparecen universidades como Upenn, en Pennsylvania; UNC, en North Carolina, o NYU, en Nueva York. “La universidad en Pennsylvania es un sueño. Este es el camino para llegar”, expresó. También imagina un futuro profesional ligado al derecho. “Me gustaría ser abogada y que el hockey sea la base de ese recorrido”, agregó.
Para seguir creciendo, busca cada oportunidad de aprendizaje. Participa en clínicas, entrena con coach particular y hasta viajó sola a Washington para un campamento de diez días. “Me anoto en las clínicas porque aprendo mucho y también me divierto con amigas”, contó. En febrero espera asistir a una clínica dictada por una entrenadora de la selección de Estados Unidos.
En la cancha, Emma se mueve en posiciones ofensivas, entre delantera y mediocampo. “Me siento cómoda atacando. Si juego de mediocampo, suelo hacerlo por los laterales”, explicó. Fuera de ella, reconoce un apoyo clave. “Mi mamá me ayuda en todo, va a todos lados conmigo y me acompaña siempre”, dijo. Beatriz lo confirma: “Ella sueña en grande y nosotros la apoyamos porque sabemos lo que quiere”.
A los 12 años, Emma habla de universidades, becas y Juegos Olímpicos. Desde Miami, con raíces tucumanas y sueños enormes, su historia la empuja hacia un futuro que ya empezó a imaginar.





















