San Martín no encuentra el rumbo, perdió con Midland 2-0 y quedó atrapado en sus propias limitaciones
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San Martín perdió 2-0 ante Midland de visitante por la Primera Nacional, sumando su tercera derrota seguida debido a un flojo rendimiento y graves desaciertos tácticos.
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El DT Andrés Yllana debió realizar múltiples cambios por lesiones y suspensiones, improvisando al defensor Nicolás Ferreyra de delantero ante la preocupante falta de juego.
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Esta nueva caída compromete la permanencia del club tucumano en la zona de reducido y siembra serios interrogantes sobre la continuidad del ciclo técnico liderado por Yllana.
NO LO PUEDEN CREER. Los futbolistas de San Martín se retiran cabizbajos tras la tercera derrota al hilo. Foto De Ignacio Izaguirre (Especial Para La Gaceta).
Otro tren que dejan pasar Andrés Yllana y su San Martín. Y van… Frente al Club Atlétido Ferrocarril Midland, el “Santo” volvió a exhibir fragilidades varias, encajó su tercera derrota consecutiva y la cuarta en los últimos seis partidos, un revés por 0-2 que inevitablemente siembra interrogantes diversos acerca del futuro del equipo y de su entrenador.
En el oeste del Conurbano bonaerense, no solo el resultado fue esquivo. Lo peor es que el equipo de Yllana sobre el césped artificial del estadio Ciudad de Libertad profundizó su debacle futbolística y terminó jugando casi todo el segundo tiempo con Nicolás Ferreyra como número nueve.
Tirar centros para el zaguero “gigante”, como única alternativa ante la anemia colectiva de juego y para la desesperación de sus hinchas, fue la foto del final de un San Martín pendiente abajo, y que amenaza con caerse de la zona de reducido.
Medio equipo nuevo, entre las bajas por lesión (Santiago Briñone, Alan Cisnero), las salidas por cambios tácticos (Jorge Juárez y Tiago Peñalba) y la suspensión por roja que dejó el partido con Atlanta (Diego Diellos).
Pareció que con tantas modificaciones, algo diferente se vislumbraba en el horizonte futbolístico de San Martín. Pero fue una impresión que duró poco más de un cuarto de hora, apenas hasta que el anfitrión pudo hacer pie mejor.
En ese arranque del partido, nobleza obliga, el equipo de Yllana mostró el protagonismo que amerita lucir la camiseta de un grande del interior y de la categoría. En ese lapso, con el “Santo” apretando alto, fue Luca Arfaras el más incisivo, el único que llevó algún peligro al arco del “Funebrero”.
A partir de entonces y por el resto del primer tiempo, fue todo del conjunto de Joaquín Iturrería, ante un San Martín extrañamente pasivo. Un remate de Lucas Roseti con un centro de tiro libre a lo Juanfer Quintero ante San Lorenzo, que picó y en lugar de meterse como aquella noche en el Monumental esta vez dio en el palo.
Después, apareció Darío Sand un par de veces, ante Jeremías Perales y Maximiliano Rogoski.
Hasta que llegó el grito bautismal a los 35 minutos, con una postal del desatino defensivo. Porque más allá de los méritos colectivos de Midland en la jugada, Roseti tuvo tiempo en el corazón del área para pifiar primero y clavarla en la red después, ante la pasividad de al menos cuatro camisetas albirrojas a su alrededor.
El estadio Ciudad de Libertad estalló. La apertura del marcador hacía sentido, porque el local era más, futbolística y tácticamente, más allá de ese error en la salida por lo bajo de Mauro Leguiza que casi capitaliza Arfaras con un remate que tenía destino de ángulo y del que se redimió el propio arquero.
El momento de San Martín era difícil. Y Yllana dejó en el banco a Facundo Pons, amonestado en la primera etapa. La decisión generó olas –y todas negativas–, porque la visita no tenía un nueve en el banco, salvo el “chango” Octavio Zamora. Y el entrenador optó por Gonzalo Rodríguez.
La desesperación como recurso
Por varios minutos el “Santo” jugó entonces con el “Turbo” y Arfaras por afuera, y sin referencia de área. Intentó subsanarlo con una decisión insólita, mandar a “Fosa” Ferreyra como nueve, cuando faltaba todavía una eternidad. Si se esperaba que alguna lucidez llegara desde el banco, esto no sucedió.
Para entonces, la defensa visitante era una invitación permanente al segundo gol. Si este tardó en llegar fue porque Matías Flores definió mal ante Sand, que después estuvo demasiado estático ante ese centro que Fernando González punteó al gol casi debajo de los tres palos.
En medio del carnaval desatado por los hinchas del humilde club del partido de Merlo, San Martín dejó el Ciudad de Libertad con una mueca triste de toda tristeza.





















