RECONSTRUCCIÓN. Así está la zona donde el agua arrasó con la calzada.
Nancy camina despacio, de la mano de su hijo, por un costado de la ruta provincial 321. A lo lejos, el asfalto aparece partido, sostenido apenas sobre un borde irregular que el río Lules fue socavando con cada crecida. Se detiene, mira el cauce y suspira. “Se rellena de forma paliativa, pero llueve y el río socava todo. Este es un lugar hermoso para venir en familia, para hacer deportes, y sentimos que nada va a cambiar hasta que no se hagan trabajos bien hechos”, dice.
Su testimonio resume el sentimiento de muchos vecinos que, mientras observan el despliegue de máquinas, se preguntan si esta vez las obras alcanzarán para frenar la amenaza.
Tras el último temporal, el Ministerio de Obras Públicas puso en marcha un operativo de recuperación de la ruta 321 en la zona de la Quebrada de Lules, uno de los puntos más castigados por el desborde del río. Las tareas iniciales se concentraron en la remoción de sedimentos, el despeje de la calzada y la evaluación de los daños estructurales que dejaron las crecidas. Así, la Dirección Provincial de Vialidad (DPV) inició el desvío controlado del cauce del río hacia su margen izquierdo.
Para llevar adelante esta tarea, el Gobierno provincial movilizó un frente operativo integrado por una topadora y tres retroexcavadoras sobre orugas. Ayer, además, un equipo topográfico realizó mediciones precisas para determinar el volumen de áridos necesario para reconstruir el terraplén y avanzar con la recomposición de la estructura vial.
La coordinación general del operativo está a cargo del ministro de Obras, Infraestructura y Transporte Público, Marcelo Nazur, junto al secretario del área, ingeniero Jorge Chrestia, y el director de la DPV, Pablo Díaz. “No estamos simplemente tapando un bache; estamos reconstruyendo una infraestructura que fue superada por la naturaleza”, explicó Nazur. El ministro también reconoció la urgencia del reclamo vecinal y productivo: “Entendemos la preocupación de los vecinos y de los productores. Por eso dispusimos que toda la capacidad operativa del Ministerio esté concentrada en este punto para recuperar la transitabilidad lo antes posible”.
En Lules, entre la esperanza que despiertan las obras y la memoria de cada crecida, la carrera contra el tiempo ya empezó. Porque el río, como siempre, no espera.
A casi 11 años de otro día de terror en Lules
La preocupación que hoy vuelve a instalarse en Lules no es nueva. En marzo de 2015, una crecida extraordinaria del río dejó una marca profunda en la memoria colectiva de la ciudad. Tras una tormenta intensa que se extendió durante la noche, el cauce aumentó de manera abrupta su caudal y provocó el colapso de el puente carretero de la ruta provincial 301 y el puente ferroviario.
Las imágenes registradas desde el aire por LA GACETA mostraron entonces la magnitud del desastre. El río ensanchado, fuera de su cauce habitual, avanzando sobre las barrancas hasta socavar los pilares y hacer ceder las bases de ambos pasos. El derrumbe interrumpió la principal conexión vial con la ciudad y obligó a desviar el tránsito por la ruta provincial 321, la misma que hoy vuelve a quedar en el centro de la escena.
Pero el impacto no fue solo vial. En el barrio 2 de Abril, unas 38 familias debieron ser evacuadas de urgencia cuando el agua se llevó parte de las barrancas, destruyó un pilar del puente y arrasó con casillas, animales y maquinaria. Vecinos relataron entonces que el ruido del río “parecía un terremoto” y que el miedo se apoderó de la madrugada, en una escena que muchos comparan con las noches de tormenta actuales.
Mientras el SMN da bajo porcentaje para lluvias Minetti avizora tormentas
El sitio oficial del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) muestra números que resultan un alivio para las poblaciones del interior de Tucumán que resultaron afectadas por el temporal que se desplegó durante varios días sobre la provincia. Para hoy, el SMN prevé, para las principales localidades del sur tucumano, una temperatura mínima de 20° C y una máxima de 33° C. Las probabilidades de precipitación resultan prácticamente insignificantes: un 0% durante la mañana y durante el mediodía y la siesta, y de un 0% a un 10%, durante la tarde y durante la noche. Para las jornadas de mañana y del jueves, las temperaturas irán de los 23° C, la mínima, a los 34° C (la máxima de mañana) y a los 35° C (la máxima del jueves). En estos casos, las probabilidades de lluvia, siempre de acuerdo al sitio del SMN, van de un 0% -durante la mañana- a un rango de un 10% a un 40% -hacia la tarde y la noche-, para ambos días. Para las dos jornadas siguientes se pronostica una mínima de 25° C y una máxima de 34° C (el viernes) y de 23° C y 35° C (el sábado), con una probabilidad de precipitaciones de entre un 10% y un 40%, durante las 24 horas de ambos días. En fuerte contraste, Juan Minetti, del Laboratorio Climatológico Sudamericano, pronostica tormentas desde hoy y hasta el viernes, inclusive, con mínimas de entre 22° C y 23° C, y máximas de entre 33° C y 35° C.
Disminuye el manejo de atenuación de crecientes en los diques
El titular de Defensa Civil de la provincia, Ramón Imbert, sintetizó la situación en la provincia, en cuanto a evacuados, al nivel del cauce de los ríos y a la cota de seguridad de los diques Escaba y Celestino Gelsi. En los tres aspectos se observaba una mejora, respecto de los últimos días. “Hasta ahora tengo el dato de que en el albergue Papa Francisco (de San Miguel de Tucumán) seguían evacuadas 70 personas, y en la escuela 133 Nuestra Señora de la Candelaria, de Villa Chicligasta, tres familias. Entiendo que como las condiciones climáticas acompañaron es casi seguro que la mayoría de las personas volvieron a sus casas. Es el caso de Villa Chicligasta: esas evacuaciones se debían a anegamiento y no a daños estructurales de las viviendas, por eso ya volvieron”, dijo. En cuanto a los cauces de los ríos, dijo que están en un bajo nivel: “Casi están en la normalidad”. De los diques, destacó un descenso en el manejo de la atenuación de crecientes: “De una erogación máxima de 200 metros cúbicos por segundo (m³/s), que tuvimos en El Cadillal, con un ingreso de casi 300 m³/s, ahora la erogación está en 87 m³/s, con un ingreso de 90 m³/s. Y Escaba está erogando 50 m³/s, porque el ingreso también está bajo, debido a que no hay tormentas ni en el valle del río Singuil ni en Escaba de Arriba”, explicó.




















