La antesala del clásico porteño entre Huracán y San Lorenzo se vive con clima espeso y alta tensión. En las últimas horas, una publicación en la cuenta oficial de Instagram del "Globo" sumó polémica y le agregó picante a un duelo que, por historia y contexto, ya prometía ser caliente dentro y fuera de la cancha.
CARGADA. Huracán realizó un posteo picante en la previa al clásico.
El posteo mostró una pintada callejera, presuntamente ubicada en el barrio de Parque Patricios, con la frase “Ninguno vigilante. Ninguno del Ciclón”, acompañada por el texto “Me levanté re manija”. La imagen se viralizó rápidamente, generó reacciones encontradas y reforzó el clima de rivalidad en la previa de uno de los partidos más importantes del calendario para ambos clubes.
Más allá del ruido en redes, el foco principal estará puesto en el partido, que se jugará este domingo desde las 19.15 en el Estadio Tomás Adolfo Ducó. Huracán será local y contará con el respaldo total de su público, un factor que suele tener un peso específico en este tipo de encuentros.
Desde lo deportivo, el presente del "Globo" muestra matices. El equipo se ubica actualmente en el décimo puesto de la Zona B del torneo local y busca un triunfo que le permita escalar posiciones y, al mismo tiempo, darle una alegría especial a su gente. El plantel es conducido por Diego Martínez, quien afronta su primer clásico al frente del equipo con la necesidad de consolidar una identidad y sumar resultados.
Uno de los datos que alimenta la ilusión en Parque Patricios es la estadística reciente como local frente a su clásico rival. Si bien San Lorenzo domina el historial general, Huracán ha convertido el Ducó en una plaza incómoda para el Ciclón: hace ocho años que el equipo azulgrana no consigue una victoria allí en condición de visitante, una racha que le otorga al Globo un respaldo anímico importante.
Ese antecedente, sumado al contexto emocional del clásico y al impacto del mensaje difundido en redes sociales, define un escenario cargado de condimentos. Huracán llega con la intención de hacer valer su localía, sostener la racha favorable en casa y capitalizar el empuje de su gente en un partido que suele jugarse con el corazón en la mano.
Así, entre la rivalidad histórica, la polémica mediática y la necesidad deportiva, el Globo se prepara para una nueva edición del clásico porteño, con la expectativa de que el Ducó vuelva a ser escenario de una noche favorable para sus intereses.























