La emergencia de los vecinos de un barrio de Tafí Viejo

09 Febrero 2026

La emergencia vivida el viernes pasado por los vecinos del barrio Calpini de Tafi Viejo, cuyas viviendas quedaron al borde del canal, pone de relieve la necesidad de que se hagan tareas conjuntas entre la Municipalidad y la Provincia para resolver un problema urbano que lleva décadas. Según el director de Defensa Civil de Tafí Viejo, la zona presenta características geológicas particulares, ya que después de las lluvias se generan “desprendimientos secundarios” o derrumbes que continúan ocurriendo incluso cuando el suelo comienza a secarse. Además. No se trata sólo de una cuestión de falta de mantenimiento, sino de una “multiplicidad de actores” responsables: el arroyo Nueva Esperanza atraviesa vías del ferrocarril de la empresa Belgrano Cargas, y las aguas drenan hacia el canal de Cintura Norte, que es jurisdicción de la Dirección Provincial del Agua. La Municipalidad, por su parte, tiene competencia sobre el territorio donde se asienta el barrio. Esta complejidad administrativa ha bloqueado soluciones integrales durante más de 25 años, explicó. Un vecino añadió que un montículo de hormigón construido sobre las antiguas vías del ferrocarril, deteriorado desde hace unos ocho años, actúa como un dique improvisado y obstruye el cauce normal del agua.

El barrio Calpini es conocido por el problema del canal con sus grandes barrancas. Eventos similares ocurrieron en 1992 y 1998. Pero la tormenta del viernes superó en magnitud en estas dos fechas precedentes. Ahora cayeron 65 milímetros en apenas dos horas y media y las casas quedaron al borde del precipicio. Con intervención de Defensa Civil y la policía, se ordenó el retiro de las familias que viven a menos de siete metros del borde del canal. El Comité de Emergencia desplegó un operativo de asistencia.

El director de Emergencia dijo que se estableció contacto con el Instituto Provincial de la Vivienda y que el interventor recibirá a las familias afectadas este lunes para comenzar a trabajar en su relocalización. “La idea es un trabajo conjunto entre la Provincia y el municipio para que puedan tener un nuevo lugar”, afirmó.

Aclaró que el barrio Calpini no es un asentamiento informal, ya que se encuentra registrado en el Renabap y cuenta con servicios básicos. Sin embargo, explicó que el crecimiento progresivo del canal producto de sucesivas tormentas, sumado al paso del tren, aceleró el deterioro del suelo y agravó el riesgo. Pero el problema estructural sigue. El funcionario no descarta, por un lado, que en estos días haya nuevos desprendimientos de las paredes del canal. La última tormenta terminó de destruir la infraestructura existente. Por otra parte, las soluciones no son sencillas. La obra requeriría intervenciones coordenadas tanto aguas arriba como aguas abajo de la alcantarilla donde el arroyo atraviesa las vías del ferrocarril. Además, hay una complicación adicional: trenes de carga de hasta 30 a 40 vagones circulan semanalmente sobre la zona, dando una presión adicional sobre una alcantarilla ya socavada.

Correspondería que se estudien de modo coordinado entre Municipalidad y Provincia las soluciones de largo alcance, así como las responsabilidades de las áreas que autorizaron que se instalen viviendas y familias en sectores que deberían estar sin urbanización a causa del riesgo constante.

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