Cada 11 de febrero se conmemora el día de la Virgen de Lourdes Clarín
El 11 de febrero de 1858 marca el inicio de un acontecimiento que transformó a Lourdes (Francia) en un lugar de peregrinación para millones de fieles. Ese día, la Virgen María se apareció por primera vez a una joven de 14 años llamada Bernadette Soubirous, mientras recogía leña cerca de la gruta de Massabielle, junto al río Gave. Según los relatos, Bernadette vio una figura femenina vestida de blanco con un cinturón azul y rodeada de una luz especial, a quien identificó como la Madre de Dios.
La joven hizo la señal de la Cruz y rezó el Rosario con la presencia que se le apareció, la cual desapareció al terminar la oración. A partir de ese momento, Bernadette tendría un total de 18 apariciones en el mismo lugar entre febrero y julio de ese año, durante las cuales la figura le transmitió mensajes y le pidió, entre otras cosas, que se rezara y que se construyera una capilla en el sitio.
¿Quién fue Bernadette Soubirous y qué significado tiene la aparición?
Bernadette Soubirous provenía de una familia humilde y vivía en Lourdes, en el sur de Francia; tenía apenas 14 años cuando experimentó estas visiones marianas. Las apariciones no fueron inmediatamente aceptadas por las autoridades locales ni por la Iglesia, pero con el tiempo y tras una investigación diocesana oficial, el obispo de Tarbes declaró en 1862 que las apariciones poseían “todos los caracteres de verdad” y autorizó el culto en ese lugar.
La figura que se le apareció a Bernadette se identificó como “La Inmaculada Concepción”, frase que vincula esa aparición con el dogma mariano proclamado por el papa Pío IX en 1854. Hoy, Lourdes es uno de los santuarios marianos más importantes del mundo, y el 11 de febrero se celebra no solo la memoria litúrgica de la Virgen de Lourdes, sino también la Jornada Mundial del Enfermo, reflejando la tradición de peregrinación al lugar en busca de consuelo espiritual y física sanación.
Oración para pedir la salud de los enfermos a la Virgen de Lourdes
Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas¿
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa! ¡Madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.























