La amiga que prefirió mentir para encubrir un crimen: ¿quién es Virginia Mercado?

La mujer seria condenada a tres años de prisión de ejecución condicional en el marco de la investigación por el asesinato de Paulina Lebbos

Virginia Mercado durante la reconstrucción del crimen. Detrás de ella, el fiscal Alejandro Noguera. Virginia Mercado durante la reconstrucción del crimen. Detrás de ella, el fiscal Alejandro Noguera.
Juan Manuel Montero
Por Juan Manuel Montero 12 Febrero 2026

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Virginia Nazarena Mercado pasó de ser la mejor amiga y principal testigo a una pieza central en el rompecabezas de uno de los crímenes más controvertidos de la historia en Tucumán. Mercado conoció a Paulina Lebbos en la facultad, donde ambas cursaban la carrera de Comunicación Social; compartían el sueño de ser periodistas y una vida social activa en la capital. Aquella madrugada del 26 de febrero de 2006, ambas salieron a festejar un examen aprobado en el boliche Gitana, en la zona del Abasto. Fue Virginia quien, según su propio relato inicial, se despidió de Paulina alrededor de las 6.30 de la mañana, tras compartir un remís Fiat Duna color bordó en el que la víctima continuaría el viaje para encontrarse con su pareja, César Soto, quien en pocos días será enjuiciado por el crimen.

Durante años, el testimonio de Mercado fue el único hilo conductor para reconstruir los últimos minutos de vida de Paulina, pero con el tiempo sus dichos sólo contribuyeron a complicar más la investigación. 

En el histórico juicio de 2018, cuando se condenó por encubrimiento a la cúpula de seguridad de la provincia, Mercado enfrentó interrogatorios de más de diez horas que agotaron la paciencia del tribunal. Sus respuestas se convirtieron en un laberinto de evasivas: no pudo precisar la hora exacta de salida del boliche, mostró contradicciones sobre el identikit del remisero que ella misma había ayudado a confeccionar y se escudó en la falta de memoria cada vez que se le consultaba sobre la relación violenta que Paulina mantenía con Soto, detalles que sí había mencionado a la policía en los días inmediatos al crimen.

La tensión alcanzó su punto máximo cuando Mercado se enfrentó a un careo con su propia familia. Su hermana Jimena reveló la existencia de un extraño allanamiento en su domicilio que Virginia negó tajantemente ante los jueces, lo que llevó a la querella del padre de la víctima, Alberto Lebbos a sospechar de un "pacto de silencio" orquestado para proteger a terceros. Ante las evidentes inconsistencias, el tribunal ordenó investigarla por falso testimonio y encubrimiento, señalando que sus lagunas mentales resultaban inverosímiles para alguien que había vivido un evento de tal magnitud traumática junto a su íntima amiga.

Luego de años, la mujer que hoy reside en Salta aceptó reconocer su culpabilidad en el delito de encubrimiento. Este acuerdo judicial no solo confirma las sospechas que la familia Lebbos sostuvo durante años, sino que plantea el interrogante más dolorosa de la causa: a quién o a quiénes protegió Virginia Mercado durante dos décadas mientras el cuerpo de su amiga permanecía en un matorral de la ruta 341. Ella, hoy, no dijo nada al respecto.

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