Felicitaciones a LA GACETA por la publicación en “Recuerdos fotográficos” sobre los trolebuses (“1969. Viejos trolebuses son usados como aulas en Villa Luján”). En la década de 1940 la Ciudad de San Miguel de Tucumán se ufanaba de ser la “Capital del Norte”. Había crecido en diferentes direcciones y la construcción de los nuevos barrios era un problema para sus residentes. En el período 1946 - 1950, el Mayor (R.E.), Juan Carlos Domínguez, primer gobierno peronista, junto a su Gabinete, hizo estudio de factibilidad para dotar a la ciudad de un nuevo medio de transporte de pasajeros de gran capacidad, que circulaba en la Capital Federal. Este proyecto vio la luz en el año 1954, gobierno de Luis Cruz, cuando se licitaron las obras civiles para el tendido de cables aéreos para toma de contacto, colocación de columnas, y subusinas transformadoras para la alimentación eléctrica. Los trabajos fueron adjudicados a la Sociedad Argentina de Electricidad. Las unidades de transporte de origen alemán, marca “Henschel”, fueron adquiridas a la Corporación de Transporte de Pasajeros de la Capital Federal. El servicio de trolebuses se inauguró el 23 de julio de 1955 ante la presencia del interventor federal Humberto Martiarena. En un principio tuvo un corto recorrido a título experimental, desde el Cementerio del Norte hasta la zona de El Bajo, línea identificada como 103; meses más tarde el servicio se prolongó hasta el Camino del Perú con el número 102, y en abril de 1956 llegó hasta Yerba Buena (pie del cerro), y concluyeron las obras con la habilitación de la línea 101. En el año 1957 se licitaron las obras para las líneas “A, B y C”; se ejecutaron los trabajos de los tendidos aéreos pero no fueron habilitadas. Este moderno y eficiente transporte de pasajeros dejó de funcionar en 1962. El presente escrito pertenece a la autoría del ingeniero (profesor) Hipólito “Polo” Delgado, recientemente fallecido a la edad de 96 años (2024). Lo recordamos porque estuvo presente en esos tiempos de los trolebuses, en los talleres de reparación y mantenimiento, fue un profesional de “overol”, junto con su ayudante mecánico, Pablo Ladina, se trasladaban en un Jeep Willis, de la Segunda Guerra Mundial para prestar auxilio; también fue designado para supervisar la compra de 20 tranvías eléctricos adquiridos en los años 1954 y 1958. Estrechamos un vínculo de amistad en el año 1990 cuando participamos en el seminario del “Uso Racional de la Energía en los Transportes de Pasajeros”. Fue presidente de la Asociación Amigos de la Ecología, y elegido por el voto popular ocupó el cargo de concejal en Yerba Buena. Su legado fue plasmado al papel para que no se pierda la historia que nos tocó vivir.
Victor Hugo Rossi
Ecuador 4.536 - S. M. de Tucumán

















