El agua y el polvo son la combinación perfecta para que las peredes de azulejos empiecen a cubrirse de manchas. Foto: informacion.es
El paso del tiempo, el uso de los espacios y, sobre todo, la acumulación de la humedad hacen que espacios como baños, lavaderos y cocinas tengan sus propias marcas. En las paredes, esto se refleja particularmente en los azulejos, que empiezan a reflejar rastros de partículas que producen un mal aspecto. Además, estas formaciones pueden devenir en la formación de hongos que pueden resultar perjudiciales para la salud, por lo que se hace indispensable aprender estos trucos de limpieza.
Aunque es sencillo conseguir productos químicos que solucionen este problema de raíz, también es cierto que su costo puede ser elevado. Su composición, además, puede tener efectos abrasivos sobre la piel o efectos nocivos para las personas alérgicas. Por eso, los especialistas en limpieza recomiendan aplicar una serie de trucos y preparar pastas o líquidos caseros que contienen menos productos químicos.
Preparaciones para eliminar las manchas de los azulejos
Las manchas más comunes pero también las más sencillas de eliminar son las que dejan las salpicaduras y gotas de agua. La preparación más efectiva para eliminar este tipo de marcas lleva solamente dos ingredientes en partes iguales, muy fáciles de conseguir. Basta con mezclar 50% de agua y 50% de alcohol en un recipiente y luego en un pulverizador para aplicar sobre los azulejos. Luego debe pasarse un paño húmedo, sin necesidad de frotar, para que las manchas desaparezcan.
El sarro es el mal más frecuente en las superficies que están en contacto con el agua caliente y los azulejos no son la excepción. Además, no basta con rociarles agua para quitar los rastros blanquecinos, sino que se necesitan productos específicos y hasta más intensos. El sarro es la acumulación sólida y blanquecina de minerales, principalmente carbonato de calcio y magnesio.
Una de las mezclas efectivas para eliminar el sarro de los azulejos y juntas es el que lleva tres ingredientes. Se necesita una mezcla de agua y vinagre blanco en partes iguales y un chorrito de detergente o jabón para platos. Una vez que todo esté integrado, también puede usarse con un pulverizador o con un paño húmedo. Debe aplicarse sobre las uniones de los azulejos, que son los espacios que habitualmente retienen el sarro, y dejar actuar por algunos minutos. Por último, se retira frotando suavemente con una esponja.
Para sacar brillo a los azulejos y evitar que queden opacos y generen mal aspecto, hay otro truco que recomiendan los especialistas. Es una preparación casera porque solo lleva limón. Para un resultado menos abrasivo, se puede mezclar con un 30% de agua. El limón es ideal para devolver el brillo y también es un buen desodorizante y aromatizante.





















