El año de los smart glasses: por qué en 2026 los anteojos inteligentes cambiarán nuestra vida digital

Según el MIT Technology Review, la realidad aumentada, la IA y la asistencia visual se fusionarán en gafas que proyectarán notificaciones, mapas y datos directamente frente a nuestros ojos.

PRESTACIONES. Los smart glasses permitirán hacer todo lo que un teléfono inteligente permite y más. PRESTACIONES. Los smart glasses permitirán hacer todo lo que un teléfono inteligente permite y más.
Hace 1 Hs

Predicen que en 2026 los anteojos inteligentes o smart glasses se consolidarán como un elemento básico de la vida digital. Según la revista MIT Technology Review y la publicación científica estadounidense Popular Science anticiparon que proyectarán la información directamente en el campo visual del usuario. 

Las notificaciones, mapas y asistentes de voz, se reproducirán literalmente frente a los ojos mediante interfaces de realidad aumentada. A diferencia de los dispositivos tradicionales, los smart glasses combinan inteligencia artificial, sensores avanzados y personalización en tiempo real, adaptando la experiencia a los hábitos sensoriales y visuales de cada persona.

El vínculo entre tecnología y entorno físico, otra vez, es redefinido como pasó cuando apareció internet, los celulares, entre otros dispositivos. La convergencia de salud visual y auditiva avanza con modelos que añaden asistencia auditiva a través de micrófonos direccionales y altavoces de oído abierto, configurables desde aplicaciones móviles. Según Popular Science, el objetivo es reducir el estigma asociado a los dispositivos tradicionales y favorecer su integración en la vida diaria.

En discusión

La privacidad y la aceptación social de los smart glasses despiertan debates. El uso de cámaras, asistentes y sensores incorporados genera preocupación respecto a la protección de datos y los límites de la vigilancia individual. El sector óptico europeo debate cómo integrar estas tecnologías sin perder la confianza de los usuarios, según MIT Technology Review y Popular Science.

Las dudas alrededor del uso de gafas inteligentes se reflejan en datos publicados por la Organización Mundial de la Salud: la presbicia afecta al 85% de las personas mayores de 40 años, quienes pasan una media de seis horas diarias frente a pantallas, cifra que se eleva a 10 horas en oficinas. El déficit visual no corregido se traduce en pérdidas anuales de productividad estimadas en 411.000 millones de dólares, mientras el coste global de las soluciones ópticas ronda los 25.000 millones de dólares.

En el ámbito de la ciberseguridad los especialistas recomiendan la implementación de sistemas de seguridad y cifrado avanzados para proteger la información personal, así como el desarrollo de marcos regulatorios claros que definan los usos permitidos de las cámaras y sensores en espacios públicos y privados. Además, la Agencia de Protección de Datos de la Unión Europea enfatiza la importancia de informar de manera transparente a los usuarios sobre las funciones de recopilación y procesamiento de datos de estos dispositivos.

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