"Parece una película”: el amanecer de fuego que sumió a Teherán en el caos

Desde los tejados del norte de la ciudad, en Velenjak, los residentes señalaban al cielo entre gritos.

Así quedó l ciudad tras los primeros bombardeos. Así quedó l ciudad tras los primeros bombardeos.
Hace 2 Hs

El sábado comenzó en Teherán como cualquier otra semana laboral, pero la rutina se quebró bajo el estruendo de los motores de combate. Mientras miles de iraníes iniciaban su jornada, una ofensiva coordinada entre Estados Unidos e Israel transformó la capital en un escenario de pánico, donde los padres corrían hacia las escuelas para rescatar a sus hijos y el tráfico se paralizaba bajo un cielo surcado por aviones de guerra.

Escenas de una ciudad bajo asedio

En el distrito de Mirdamad, Hamidreza Zand describió una visión apocalíptica: una decena de aviones de combate sobrevolando zonas residenciales mientras los conductores abandonaban sus vehículos en medio de la congestión. 

“Corrí a la escuela a buscar a mi hija; las niñas lloraban escondidas bajo las escaleras y el director no sabía qué estaba pasando”, relató Ali Zeinalipoor a *The New York Times*.

Desde los tejados del norte de la ciudad, en Velenjak, los residentes señalaban al cielo entre gritos. “Parece que estamos en una película”, afirmaba Golshan Fathi. Sin embargo, el terror era real. 

En la zona de Pasdaran, hogar de complejos de la Guardia Revolucionaria, las explosiones sacudieron los cimientos de los edificios. “Mis hijos están acurrucados en el baño, llorando. No sabemos qué hacer”, escribió Esfandiar, un ingeniero local, en un mensaje desesperado.

Un cambio de estrategia

A diferencia de los ataques de junio pasado, centrados en instalaciones nucleares y militares, esta ofensiva escaló hacia el corazón del poder civil y político. El Ministerio de Inteligencia, el Poder Judicial y el Complejo Pasteur -residencia del líder supremo, el ayatolá Alí Jamenel- fueron blanco de los bombardeos, sugiriendo un intento deliberado por descabezar la estructura de mando del régimen.

En medio de la devastación, la compleja realidad política de Irán salió a flote. Mientras el presidente Trump lanzaba un mensaje en video para proclamar que “la hora de su libertad está cerca”, la población se mostraba dividida. 

En el municipio de Ekteban, algunos residentes vitoreaban los ataques y coreaban consignas a favor de la monarquía depuesta en 1979. No obstante, para otros, la retórica de liberación resultaba ajena. “Lo único que tenemos en mente es ponernos a salvo; nadie piensa en protestar ahora mismo”, afirmó Laleh, una abogada local bajo el rugido de las explosiones.

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